martes, 27 de marzo de 2012

El olivo es la eucaristía andaluza


El olivo es nuestra principal seña de identidad. Lo del golf es importado. Por el olivo, vamos. Por el palo de golf, vienen. La noche andaluza está llena de aceitunas. El olivo es la eucaristía andaluza: el pan y el vino de un pueblo oprimido que resucita a su sombra, vareando su cuerpo sin causarle daño.

El olivo es bastante más que la bandera y el escudo de un pueblo; esencialmente el olivo es el pueblo andaluz, y el que lo varea, acariciándolo, es el prototipo de la estirpe andaluza, el que nos emparenta co toda una cultura e historia, el que nos aproxima al auténtico andaluz, el jornalero.

Los fondos europeos son la limosna rica con toda la parafernalia del euro, comisarios, eurodiputados y marines que se reúnen y viven, mientras nosotros, no yo o usted, sino el jornalero, lo hace con la pobre limosna del PER y unos jornales disfrazados de sumisión y vergüenza.

Pedid Tierra y Libertad cantamos sin saber qué cantamos. Todo aquello de la reforma agraria, pura palabrería de una izquierda sin sabor a ella, apoltronada en los aledaños de la bolsa, escondida en los maletines de las comisiones, alquitranada por la reserva de fondos, quemada por los boletines de estado y enriquecida por aves de rapiña que no vuelan; todo lo anterior se ha visto conmocionado por la Andalucía profunda que, en un momento dado, ha dejado la azada y la partida de dominó, y ha marchado a las urnas y ha depositado en ella un voto: una aceituna revolucionaria que ha conmovido los cimientos de una derecha incrédula y una izquierda que no lo es.

El resto de España y parte de Europa ha vuelto la mirada hacia Andalucía y se han visto sacudidos por unos hombres y mujeres que han hecho de la pobreza su mejor riqueza y han conseguido saltar en mil añicos los cables de la lógica y de la política demoscópica.

Ahora es necesario que, colgado el botijo en la rama del olivo y vueltos a la faena y al dominó, no se dejen engañar por aquellos a los que han votado y exijan que lo que pregonaron se convierta en realidad, pues si volvemos a las andadas, esta revolución del voto de la Andalucía profunda no habrá servido para nada.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

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