miércoles, 14 de marzo de 2012

Constancia de amor y/o amistad


Me siento dolorido. Dolorido no porque ahora mismo me cueste un cierto dolor físico escribir estas líneas por los treinta y cuatro puntos que adornan parte de mi costado izquierdo y por los dos ganglios que me han extraído y la espera a ver el resultado final. No es por eso, no, ni tampoco porque los lectores de www.diariolatorre.es , si es que tengo lectores, no han escrito ni un comentario sobre la intervención quirúrgica que anunciaba en mi última columna, tampoco es por eso.

Me siento dolorido con mis amigos y compañeros de columnas. Bien porque les importa tres pimientos el asunto o bien por no nos leemos entre nosotros. Quedaría mejor si el silencio embadurnara esta columna, o tal vez quedaría mucho mejor si escribiera muy bien sobre el PP o el PSOE o IU o de política o de Dios o de las obras de caridad; pero soy como soy, y así viviré y moriré. Tendremos que borrar la palabra amistad y poner en su lugar la de compañeros, que tampoco queda mal del todo.

Al cabo de los años, percibo que, además de los vínculos sagrados de la sangre, la amistad está con aquél o aquella que tomas una copa, hablas de fútbol y te ves a diario; se pueden llamar Manolo “el bético”, Pepe “el pollo, Juan “manteca”, Fernando “capitán”, Emilio “el de la peñas”, Paco “el potajero”, Antonio “el del Gran Vía”, Emilio “el de las peñas”, Ignacio “el besucón”, Julio, etc. ; también los amigos y amigas se encuentran con los que compartes mensajes de amistad, o sea, de amor, y esos mensajes dan la vuelta al mundo mediante facebook y quedan prendidos en los corazones de Ana, Magda, Juanjo Ruiz, Basallote, Luciano, "Isabel", Gisela, María St, María Holguera, Reme, Calantonia, Gioconda Feliz, etc.

Y es que el amor o la amistad, por tanto hablar y escribir de él o de ella, pueden convertirse en palabras y conceptos más o menos prostituidos; y es que de la amistad tiene que quedar constancia aunque sea en forma de leve tintineo de llamada telefónica, en una estrofa poética, en un guiño en que el corazón se acelere mediante un pom pom pom o hasta en un juguetón barquito de papel que lleve tu nombre o en una canción que cuelguen en tu muro.

Que nadie se moleste, porque como decía Molière: “No hay cosa más censurable que un amigo que no sea sincero”, aunque esté equivocado, añado yo.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

4 comentarios:

  1. De un lector suyo anónimo,mucho ánimo y a seguir escribiendo tan bien como lo hace.

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  2. En ello estamos: en animarnos y seguir escribiendo. Gracias y abrazos.

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  3. Esto no es un lamento, es lo que llamamos los andaluces un "quejío". Sigue diciendo lo que salga del alma, Pepe. Las personas con sensibilidad deben expresar siempre lo que sienten y tú lo haces divínamente.Que no sea nada!.

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