sábado, 10 de marzo de 2012

Apático elector


Cuando el resultado de las elecciones andaluzas pende, dice el Centro de Investigaciones Sociológicas, de un diputado arriba o abajo para que el PP obtenga mayoría absoluta o ésta vaya a parar a manos de PSOE e IU, lo lógico sería estar motivado a la hora de ir a depositar mi confianza en uno de esos colectivos.

¿Y saben lo que me ocurre?, pues que me estoy convirtiendo en un apático elector, si es que al final me decido a realizar ese derecho, o deber, por el que tanto luchamos algunos.

Y es que, cualquiera que sea el resultado que se dé, tengo la fatal impresión de que el estado social y económico de Andalucía, sea cual sea el resultado que se dé, no cambiará a mejor o peor.

Están los hechos que, machaconamente, nos dicen una y otra vez que esta tierra nuestra es un cortijo de ellos. Estos, o sea, ellos, son, valga la expresión aunque no agrade, los mismos perros de presa con distintos collares. Van y vienen prometiendo felicidad por todas partes; acuden con el mismo instrumento, la palabra prostituida, a relatarnos los cuentos de las mil y una noches; sabemos, gane quien gane, que las pocas migajas que van quedando serán repartidas entre los suyos y las suyas; me sorprende que la jueza Alaya introduzca en el treno a un tal Guerrero por corrupto el mismo día que se inicia la campaña no sea que se nos escape; me parece un disparate que los preparativos de la huelga general convocada por Cándido y Toxo sirva ya para ir movilizando a lo que se llama izquierda política; y, por desgracia, nada más que veo, exceptuando un par de chimeneas y cuatro mercadonas, que nuestra riqueza depende del esquilmo de la rama de olivo y del palo de golf; seré pesimista, no lo dudo, pero tan sólo observo camareros y turistas, funcionarios y empleados públicos, parados en las plazas de nuestros pueblos y sumisos jornaleros que se conforman con un limosneo que silencia el ruido de tripas.

No existe político o política que sople nuestra conciencia hacia la búsqueda de lo nuevo. Y como no somos revolucionarios, sino simplemente súbditos de brazos cruzados, no nos espera una resurrección en vida, única resurrección que interesa.

Ya les digo, me encuentro apático.
www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

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