lunes, 13 de febrero de 2012

San Valentón


En una de las manifestaciones del amor, el regalo, ganamos a la mujer. En el odio, maltrato al canto, también. Y es que algo tienen en común esos dos primos hermanos: amor y odio. Que le podemos en barbarie, nadie lo discute. Y ahora, sin embargo, en una esquinilla de agencia se publica, en dimensiones de necrológica barata, que el 85% de los regalos de San Valentín corren a cargo de hombres.

“Que cuando el amor no es locura -escribía Calderón- no es amor”, y loca tiene que estar la muchachada masculina cuando en aluvión arrasa los estantes de los grandes y pequeños comercios para demostrar con hechos, objetos en este caso, nuestra dependencia del lado de la débil ciudadana que nos mima y acicala; claro es que ello ocurre cuando andan a besitos y carantoñas con las chavalas que los calientan o las señoras que les calientan los besugos a los muy “besugos”; en fin: pelotilleros de pacotilla.

Ellas, el 15% de las compradoras, no saben qué comprar a sus costillas y vuelven, dicen los expertos, con la misma ristra de siempre, a saber, billeteras, monederos, mecheros, pantalones, pañuelos… y así, hasta llegar a los fatídicos calzoncillos.

“Ellosnosotros”, por la parte que me toca, enfilamos el pelotilleo hacia bombones, perfumes, más bombones, joyas (ruina) etc. Ah, y rosas, rojas por supuesto que se ponen en semejante día de San Valentín más caras que las rosas cigalas de la bahía malagueña, pero éstas, las cigalas, con mejor sabor que las rosas y, si me apuran mucho, con un olor divino que perdura más allá del quinto lavatorio estilo Poncio Pilatos.

Leída la estadística y compulsada entre el vecindario, reclamo desde ese osado 85% al que pertenezco se cambie el nombre de esta pantomima del amor: San Valentón, llámese.

Pues “el verdadero amor -escribió alguien- es como los espíritus: todos hablan de ellos, pero pocos los han visto”

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

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