viernes, 3 de febrero de 2012

Mi amigo Paco Montoya


Hasta hace unos días, muy pocos, me sentía satisfecho de que alguna persona me preguntase por la edad que tengo. Con cierta pompa, decía: “tres cuartos de siglo”. Ahora, el invento se ha venido bajo y contesto que tengo 76 años. Se ha quebrado, pues, la tontería de presumir de siglo y descender a los años.

Debe ser esa cuestión baladí la que ha hecho que me plantee el vivir este tiempo que me queda con los míos, o sea, con aquellos que peinan, años más o años menos, una edad aproximada a la mía; no me interesa si tienen o no más cultura que la que yo pueda poseer, sino si están sentados en la banco de la espera viéndola de venir y, al mismo tiempo, pasando de boatos, eventos y fórmulas que creer un entretenimiento ficticio para olvidar lo que nos espera.

De entre todos ellos, he tropezado con Paco Montoya, un perchelero de pura cepa que ha sobrevivido con enjundia y desparpajo a los avatares de una vida que se ha desenvuelto entre dictaduras y corrupciones políticas, las propias que hemos pasado casi todos los septuagenarios.

Y lo que son las cosas, hablamos más sobre nuestros padres que de nuestros hijos y nietos; más de nuestros juegos de infancia que del dominó de los jubilados; más, mucho más, de las pesetas que de los euros; más de la cocina de cuchara y del pescado que antes se tiraba, por ejemplo, la boga, que de los manjares de la cocina creativa.

A veces, miramos de soslayo a una buena moza que pasa por nuestra vera y, sin llegar a ser sátiros, nos cruzamos la mirada con un guiño de complicidad cuando observamos un hermoso trasero que desplaza sus cachetes en perfecta sintonía.

No tiene Montoya un concepto muy claro de la Teología y, es por eso, que cuando le oigo decir una barbaridad que algunos ignorantes llaman blasfemia, lo miro con ternura y le pregunto por la Virgen del Carmen, y él me dice que dicha señora es la más grande de España. Surge entonces como un aroma a azahar que envuelve su blanco cabello y en el que quedo impregnado.

Ahora anda algo estropeado y los del bisturí lo van a tener que intervenir, pero yo, como tengo tiempo para todo, voy a estar a su lado. No tengo otra misión que cumplir.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

2 comentarios:

  1. Que todo vaya bien.....hay que estar al lado de los que nos necesitan.besos tu sobrina " la bética"

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