jueves, 23 de febrero de 2012

Los grises días (IV)


Se pusieron luto, vestido oscuro, los amantes de las formas y reglas, buscadores incansables de inviernos, impasibles, quietos en primavera donde todo estalla en compases rojos, todo el hielo del mundo se deshiela. Cuando vieron disfrutar nuestros labios pusieron cruces, víacrucis, novenas. Tomé el aire puro de las marismas y me embriagué con tu cara morena.

Negro y blanco. Noche y día. Contraste es mi vida, ramillete de rosas con espinas, calvario de alegrías, sensaciones cuerdas, a veces locas, brasa naciente que la brisa apaga, silencios, estallidos, ancla y pota, estiletes clavados en mi pecho, felpudos flecos de la amada alfombra, árido desierto, jardín regado de lágrimas secas que mis ojos lloran.

Pasa la vida, el amor y lo dejo, me arrepiento, sufro, me duelo y río, sigo vacilante voces arcanas que hablan de traiciones, y siento frío. Es mi conciencia campana insonora de gritos vivos, autora de hastío que siempre poda jardines alegres, mata la sonrisa, llega el estío. Después, tú dices: no te preocupes, todo pasa; pero yo, desvarío.

Ha pasado el desierto por mi vida. De repente se cubrieron las flores de un polen cenagoso, reseco, árido, proveniente de sombras que tú pones a la penumbra de ser como no eres. ¡Sí, eres de todos, como alta torre presumida, del cielo y de la tierra, de nadie, señora de los amores míos, esclavo yo, tú esclava mía, esclavos los dos de nuestros dolores!

Maravilloso sueño sostenido: “Entre las aguas y bosques, tú, ninfa, saltas y flotas como flor silvestre; desnudo tu torso, la dulce brisa hace de amante, te abraza con mimo, sienten tus pechos soplos de caricias. Te cubren los dioses, los bellos pájaros color azul, volotean y trinan, tus suspiros recorren los follajes y al salir del sueño, mi cuerpo vibra”

www.josegarciaperez.es

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