lunes, 20 de febrero de 2012

Los grises días (I)


Los grises días del andar cansino en larga noche de la vida negra cambiaron sus aires en alegría y cubrieron de verde la pradera. Se fueron. Agonizaron de pronto los sinsabores de las flores muertas, los pétalos abrieron vida. Cuatro ruiseñores portaban la hierbabuena entre sus picos. Cada nuevo gozo saltaba camino de las estrellas.

En el silencio de la vida negra penetró tu ánimo con desatino y la buena mano del desacierto rompió la noche. La mañana vino con blancos compases. Blancos caballos cabalgaron briosos trotes contigo. Tu sonrisa señaló los galopes. El negro cieno de mi vida fue limo, los corceles, por los suelos, dejaron caer sillas esperando tus mimos.

Manantial tu voz, regalo del aire, viene lentamente desde los cielos llevando en su ritmo prendidas aguas que vuelcas en mí. Parece un espejo sin luna, nada donde mirar pueda. Sólo tu voz, beber tus pensamientos y plácidamente dormir sin prisas: sabiendo. Cuando aparezcan los sueños, entre brumas escucharé susurros de voces que me sirvan de aliento.

Calaron mis cansadas ilusiones los mil arroyos de tus lindas gotas plenas de vida, de humedad que cala el suplicio de una andadura rota. Nací de nuevo quebrando las penas, quitando adormideras puse rosas. Mi viejo caminar de pasos lentos rompió los moldes de la vieja forma y escapé con miedo, con un suspiro puesto en los labios y busqué tu boca.

Nacen deseos de gotear pétalos atardeciendo en el regazo amado, pulir al sol los nuevos sentimientos en el sol de tu corazón humano y pregonar en todos los lugares el amor que siento. Marcar a trazos, con hierro al rojo vivo, bien rojizo, a ritmo lento tu nombre al ocaso. Que se deslice la noche, pariendo la mañana, con tu nombre, los rayos.

(NOTA: No tiene nada que ver con política. A que se nota. Gracias)

No hay comentarios:

Publicar un comentario