lunes, 27 de febrero de 2012

Libre, sí, libre


Hoy y mañana son días de arriar sucias y deterioradas banderas andaluzas e izar brillantes y nuevas blancas y verdes, porque mañana y hoy las autoridades municipales y provinciales van a jugar a honrar el Día de Andalucía tatareando el himno andaluz al compás de los acordes de las bandas de música.

Como estamos en la antesala de las inminentes elecciones autonómicas, asistirá el mayor número posible de jerarcas de la cosa pública y, tras un café, marcharán, al menos en esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia, a la fiesta que, por verdiales y discursos tópicos, celebrarán las peñas de Málaga, peñas, ay, que son, se comenta, la columna vertebral de la cultura malacitana, y a las que acuden políticos y políticas en la búsqueda de un voto folclórico.

De manera que sobre las once de la mañana en el monumento a Blas Infante, sito tras el edificio de Correos, lo digo por si existe alguien que no lo conozca, la corporación municipal y más, con su alcalde Francisco de la Torre Prados y algún invitado que ensalce la figura de Blas Infante, y desde luego que un servidor, nos encontraremos dispuestos, sin sorpresa alguna, a escuchar los himnos de España y Andalucía (éste puede ser cantado, pero la banda se queda a la mitad del himno), y oír la voz del señor Alcalde gritando: ¡viva Andalucía! y ¡viva España!; por lo menos, como testigo de muchos años, eso es lo que se viene haciendo.

Nunca he escuchado, en dicha ceremonia, el grito por excelencia de vida y muerte de Blas Infante: ¡Viva Andalucía Libre!; y es que la libertad, por lo que se ve, puede convertirse en un peligro nacional.

El diario ABC de Sevilla, en su edición del día primero de febrero de 1933, en su página 21, y con motivo de la Asamblea Pro-Estatuto, celebrada en Córdoba, titulaba así una curiosa noticia: “Vivo incidente entre el diputado Sr. García Hidalgo y D. Blas Infante”, y prosigue el texto “… El Sr. García Hidalgo, dirigiéndose al Sr. Infante le dijo: Protesto de ese viva Andalucía Libre”, a lo que contestó Blas Infante “Qué quiere usted, que dijera: viva Andalucía esclavizada”.

Pues eso, que seguimos siendo esclavos de las mismas miserias de siempre. Ya ven que mañana me dan ganas de gritar “Viva Andalucía Libre”; pero me da cosa, no sea que produzca un altercado de orden público.

www.josegarciaperez.es
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