miércoles, 15 de febrero de 2012

El puzzle del PSOE-A


Ignoro, porque no soy adivino, si el PP obtendrá mayoría absoluta en Andalucía, pero afirmo, y creo que no soy dogmático, que si ello ocurriera sería porque el PSOE-A, y parte del PSOE sin A, se la habría puesto en bandeja al ejército de Arenas Bocanegra, el eterno perdedor en un doble aspecto, como cabeza de lista en pasadas Elecciones Generales por Sevilla y como candidato a la Presidencia de la Junta de Andalucía.

Tras haber militado en dos partidos políticos, UCD y PSA, y salir de ambos a petición del menda, tengo la seguridad de no saber nada de política en ese tejemaneje de quítate tú para que me ponga yo. Y lo digo porque fui yo el que me largué con viento fresco después de escuchar a Rafael Escuredo, Presidente de la Junta de Andalucía, ofrecerme “el oro y el moro” para que me pusiera a su vera, siempre a la verita mía, hasta el día que me muera.

Esta orfandad política, cuando gran parte del personal me tilda de político y no de utópico, es lo que hace que pueda opinar de forma muy personal y que algunos, o muchos, me tilden unas veces de derechas y otras de izquierdas; lo que a ellos les ocurre a nivel de conjunto, me pasa a mí a nivel personal, o sea, que hay valores de esta sociedad que hay que conservar y otros que hay que renovarlos de raíz.

Pues bien, sabiendo que el poder desgasta un rato largo y que el PSOE-A lleva la mar de tiempo desgastándose, tengo la sensación que han perdido el norte, la ilusión, la capacidad de ilusionar a otros, las ideas, la claridad del mensaje y que todo, según atisbo, ha quedado reducido a una confección de listas donde las navajas, afiladas como cuchillas de afeitar, van cortando cabezas según algunas agrupaciones apoyaran a Rubalcaba o a Carmen Chacón.

Los que en Málaga se autodefinen como críticos, o sea, los que parece que apoyaron a Alfredo, se convierten en oficiales en Sevilla por no votar a Carme; y así en las ocho provincias andaluzas, mientras Arenas pasea su ejército unido y uniforme, todos piensan igual, desde Huelva a Almería.

Los Eres, la posible corrupción, el enchufismo o la prepotencia tienen un coste electoral; pero nada comparable a lo que un partido tiene que pagar en las urnas por ser un partido cainita e inmerso en sus guerras intestinas.

Bueno: allá ellos.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

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