domingo, 19 de febrero de 2012

Cede la noche


CEDE LA NOCHE

Cede la noche azul, de madrugada
ando por entre arenas que dormitan.
Todos los juncos de las dunas gritan
siseos de presencia alborozada.

La mar siente cercana la alborada,
sus ramas plateadas no se agitan
y de su espacio las gaviotas quitan
los negros velos de la noche ajada.

Eucaristía rosa, sacramento,
manifiesto del Dios que yo presiento
por levante levanta su grandeza

y los cielos se colman de alegría.
Azul y blanco nace el nuevo día.
¡Qué lejana la noche, qué tristeza!

(Del poemario “Donde el viento silba nácar” de José García Pérez)

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