domingo, 29 de enero de 2012

Una España tal vez surrealista


Desde que leí ayer que en los mercados de Málaga está prohibido pregonar la frescura de boquerones, gambas, jurelitos y demás pescaítos, bajo pena de 300 euros, norma establecida por el Ayuntamiento de esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia, tengo la sensación de vivir un tiempo que, por lánguido y demasiado exquisito, ya no me importa un pimiento, perdón, pues creo que melocotones, ciruelas y naranjas tampoco puede ser pregonadas por los dueños de los puestos.

Desde que me he enterado que mi paisano Jorge Hernández, nuevo sub-delegado del Gobierno central, antiguo gobernador civil pero con menos competencias, “perdió los papeles”, y no ya por perder los papeles preparados para su discurso oficial, que también, sino porque prometió realizar el plan integral de Málaga y su florida costa, cantinela que vengo escuchando hace medio siglo, sé que “vivo sin vivir en mí” y que los muchos o pocos años que me queden, servirán para seguir escuchando chorradas de todo tipo.

Cuando he sabido que Felipe González, aquel socialista que comenzó a evaporarse como tal al cobrar un pastón por conferencias y andar más entre ricos que entre pobres, apoya al autodenominado izquierdista Rubalcaba en su carrera por ostentar el cargo de Secretario General del PSOE, y que De la Vega, la ex vicepresidenta del maltrecho gobierno del que anunciaba que La Tierra es del viento, sin tener en cuenta a los anónimos mercados, acompaña a Chacón en su particular pugilato por hacerse con las riendas del mermado pelotón socialista, caigo en la cuenta que “mi reino no es de este mundo”.

Al saber que miles de ciudadanos y ciudadanas se han echado a la calle para pedir justicia para el juez Garzón, cuando precisamente es la Justicia la que está en ello por posible cohecho y prevaricación, guste o no, del que fuese político de primera y juez de segunda, pienso que es hora de retirarme a alguna pequeña localidad, que bien pudiera ser Cartajima, donde honrar con café de pucherete a mi inolvidable amigo Juan.

Amén

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

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