viernes, 20 de enero de 2012

Lo de Juan Martín Serón


No recuerdo la fecha en la que el actual alcalde de Alhaurín el Grande, Juan Martín Serón, fue detenido y esposado en Marbella a la salida de un Congreso del hoy todopoderoso Partido Popular; tampoco llega mi memoria a saber cuántos fueron los imputados por el caso que estalló porque un tal El Perola denunció presuntos delitos urbanísticos en la villa aludida. Sí recuerdo que el señor Serón vio invadida su casa por agentes no sé si judiciales o policíacos, o ambos a la vez, buscando y rebuscando pasta y papeles, y que se encontraron un buen montón de euros en efectivo que yo, desde luego, no poseo, pero que si los tuviera o tuviese estarían a buen recaudo en cualquier entidad bancaria, aunque hoy, dada la ruina y lo que se avecina, no me atrevería a asegurar que los guardase en una cuenta corriente.

Sí que recuerdo, porque ha sido cuestión de un puñadillo de días, que los magistrados encargados de juzgar a los “troyanos” han absuelto a todos ellos, menos al alcalde en cuestión y a Gregorio Guerra, concejal de urbanismo, concejalía que se guerrea por ella mucho más que por la de Cultura: ¿por qué será?

Serón y Guerra han sido condenados a pagar sendas multas de 200.000 euros, perraje que yo, por profesión y vergüenza, no poseo y que no sé lo que me pasaría si alguna vez, Dios no lo quiera, me viera en una situación como los dos mandamases de Alhaurín.

Además de la sustanciosa multa, a Martín Serón le ha inhabilitado la Justicia a seguir siendo alcalde durante un año y, sin embargo, el pueblo lo ha votado una y otra vez con mayoría absoluta, claro es que esto también ocurría, salvando las distancias, con Jesús Gil y lo que colea por esas Comunidades Autónomas de EREs, aeropuertos, trajes, AVEs, gasolineras gallegas, cocaína, etc.

Como aquí todo es recurrible, Martín Serón va a recurrir la sentencia por honor, ay el honor, esa vitola que un día me la quito y otra me la pongo según circunstancias, y no me refiero a don Juan o al yerno de SM el Rey, sino a todo bicho viviente.

De todo este tinglado que me coge a un par de decenas de kilómetros, lo que ha hecho que se me indigeste el pitufo de atún con tomate que estaba desayunando hoy, son las declaraciones del señor Alcalde condenado, cuando ha advertido al pueblo español: “tengan mucho cuidado con lo que hablan por teléfono, tengan mucho cuidado con la Policía, con la Fiscalía, con el PSOE y con las sentencias judiciales porque cualquier conversación coloquial podrá ser utilizada en su contra”, o sea, nos ha aconsejado que en boca cerrada no entran moscas.

Esta declaración me ha acojonado -si fuese mujer no sabría definir mi estado de ánimo con tanta desfachatez- y ha sido así porque yo hablo por teléfono, a la “poli” de vez en cuando la critico, tengo amigos en el PSOE con los que discuto y fiscales, la verdad sea dicha, conozco a pocos. Lo malo o lo bueno que da a entender el sentenciado es que nos encontramos en un Estado Dictatorial y nos avisa de ello.

Me pregunto, ¿volverá a pasar lo mismo cuando el PP tenga todo el poder absoluto e incorpore Andalucía al posible totalitarismo que denuncia el señor Martín Serón?

Usted recurra, debe hacerlo, y si la Justicia le da la razón, sea feliz; pero por favor no nos amargue la existencia, mire que yo digo y escribo lo que me parece y nunca me ha pasado nada. Pero que quede claro, lo único que hago es hablar y escribir, y esto último es muy delicado: más de lo que si imagina el señor Martín Serón.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

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