viernes, 27 de enero de 2012

La huida de Antequera


“¿Por qué?”, repite Mou una y otra vez. “Por qué”, me preguntaba una y otra vez, por qué estoy en Antequera el mismo día que cumplía años Mou y un servidor de ustedes; antes ya lo habían hecho Mozart y Paul Newman. Ante esta pregunta insistente, uno de los organizadores del evento del encuentro de escritores andaluces en Antequera, me contestó: “joder Pepe, porque te hemos invitado.”

Mi alma quedó tranquila. Y en esto una de las escritoras que andaba por el ***** estrellas, me comentó que Paulino Plata, consejero de la cosa culta, en el acto de inauguración, al que llegué tarde, había hecho mención a un artículo en prensa en el que se afirmaba, refiriéndose al encuentro, “… no son todos los que están…”. Me alegré tela marinera porque yo fui el autor de aquella ironía, y pensé: anda tío, pues nos leen. Sin embargo, el señor Plata, me saludó atentamente y yo le correspondí como se merece, que no cuestión baladí que lleve más 30 años sin bajarse de un coche oficial.

Además de buenas perdigonadas, dimos cuenta de un plato de “porra antequerana” que estaba de rechupete. Tras ingerir tan suculento manjar, comencé a cuestionarme “para qué” estoy yo aquí. Lo pregunté a izquierda y derecha, y nadie daba con la respuesta acertada hasta que alguien, no recuerdo en nombre, me comentó: “tú estas en la ponencia sobre derechos de autor y la era digital”, a lo que contesté: “para qué”, pues para debatir, hombre de Dios, y marché al lugar señalado donde comenté y comentamos sobre eso y lo otro. Y poco más. Se me ocurrió preguntar a dónde iban a parar las conclusiones, y me contestaron que a la Fundación Aljabibe que preside Rafael Escuredo y a la Federación de Ateneos Andaluces que dirige Luciano González, que no es, dejemos las cosas claras, mi buen amigo Luciano González que anda por Facebook y jugándose el tipo por construir una Andalucía más digna.

Cenamos bien y entre cuatro amigos solicitamos un buen cava. No diré “el cómo” lo conseguimos, pero fue de p.m. A continuación nos tenían preparada una sesión de flamenco, pero el cuarteto decidió deambular por las calles de Antequera para tomarnos la penúltima; la última no recuerdo dónde cayó.

Esta mañana se iniciaba otra sesión de pensamiento. A mí me habían integrado en una llamada “Poetas andaluces hoy” que la coordinaba Luis García Montero, pero como a mi amigo Juan el de Cartajima nunca le gustó Luis, tomé las de Villadiego y huí hasta esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia.

Si repasan lo leído, hecho que no harán, verán que di respuesta a las tres cuestiones que toda persona debe hacerse, a saber, “por qué”, “para qué” y “cómo”. Y es que este artículo es de gran profundidad, ya que el gran Mou se quedó en el “por qué”.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

4 comentarios:

  1. Una buena porra, amigo José, no es cosa de desdeñar. Y si les añades un "bienmesabe", para ponerte el colesterol por las nubes, ni te cuento...
    un abrazo fuerte

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  2. Lo de la porra magnífico; el resto a discutir. Abrazos.

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  3. Bueno, supongo que discutidores no faltaron por allí, jejej
    un abrazo fuerte

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  4. En realidad fue una reunión de sumisos. Abrazos.

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