domingo, 8 de enero de 2012

Andalucía, la decisión (I)


Es cierto que “se hace camino al andar”, pero no lo es menos que es bueno volver la vista atrás para comprobar si el camino andado ha sido fructífero.

Inicio hoy una serie de artículos sobre mi cansino paso por conseguir una Andalucía más digna, y justamente en estos momentos en que los grandes partidos PP y PSOE van a celebrar sus respectivos Congresos en nuestra tierra, y que a nadie escapa que lo hacen porque en Andalucía va a tener lugar la última batalla política, a saber, la que puede conceder al PP el poder absoluto en España o al PSOE mantener su último bastión.

Corría agosto de 1978, cuando Plácido Fernández Viaga, Presidente del ente preautonómico Junta de Andalucía, mantuvo en la Diputación de Málaga con partidos parlamentarios y extraparlamentarios, un servidor estaba entre los primeros, más concretamente en UCD. Durante la sesión tuve una intervención, calificada de desafortunada por los partidos parlamentarios y que, por vez primera, me abrió los ojos sobre el gravísimo problema que se ocasionaba al hablar, sin paracaídas, de Andalucía.

Julián Sesmero, periodista malagueño ya fallecido, en aquel entonces Director Regional de Andalucía en Radio Cadena Española, con su hábil y “frívola” pluma en materia política, hacía el siguiente comentario en Diario Sur de Málaga: “Lo de la actuación del ucedista García Pérez fue otra cosa porque, en líneas generales, fue quien reconoció la absoluta falta de conciencia andaluza de los propios andaluces y que mire, señor Presidente, que lo que propongo es que, desde la misma Junta se organice, desarrolle y mantenga una campaña de concienciación andaluza sobre Andalucía, que, si el sol brilla de otra manera para otros movimientos autonómicos es porque, Gobierno sabio lo sabe, con autonomías que nacen, ya, desde el fondo del propio pueblo convencido, exigente y concienciado desde siempre, y así podemos explicarnos la participación, a nivel parlamentario de catalanes, vascos y valencianos, en tanto la voces andaluzas, ay, cruel acusación, con o sin disciplina de partido, no aparecen con los mismos ímpetus ni con la misma frecuencia que aquellas”.

Lo que dije, en resumen, es “que existía cobardía parlamentaria en los políticos andaluces por no romper amarras con la disciplina de partidos y silenciar la palabra Andalucía en el debate constitucional”.

Aquellas declaraciones produjeron un revuelo político. Veremos lo que sucede con esta serie de “copos”.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

2 comentarios:

  1. Creo que esta falta de conciencia andaluza nos viene de nuestro propio carácter. Ya lo decía Ortega y Gasset en la Teoría de Andalucía, vivimos en el paraiso terrenal...

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  2. Aunque lo dijera Ortega, con mis máximos respetos hacia él, esto es un infierno de desigualdades al que la gran mayoría de andaluces se ha acostumbrado.

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