domingo, 1 de enero de 2012

Agenda 2012


Lo que han dado los hombres y mujeres en llamar año, comienza. Hoy se inicia un nuevo esperpento institucionalizado.
Ya están a la venta las nuevas agendas.
Las hay para todos los gustos, y ya empiezan a ser usadas.
El hombre, con avidez insaciable, va anotando, apropiándose de días para reuniones, viajes, almuerzos, etc.
Los viejos teléfonos se trasvasan a nuevas agendas. Algunas personas, simples números, ya no formarán parte de la nueva agenda. “Quedaron” por el camino, se usó de ellas, no nos valen.
Nuevos números, personas, en el transcurrir del año, volverán a anotarse, y más tarde, en nuevas agendas de nuevos años, quedarán “descolgadas”.
Cuanto me gustaría ver -tener- una agenda programada para construir amor; sería tan hermoso: pero las agendas no quedan conformadas como cosas del Amor.
El interior de las agendas huele a dinero, comidas y negocios; huele a consumo.
Desearía clavar en mi nueva agenda un fin de semana para ir a la cueva del amor: allí donde la noche amanecer y un tono rojo envuelve a la tarde.
Ese viaje no necesita de agendas: cierro los ojos, y allí estoy.

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