lunes, 31 de octubre de 2011

Tener que esperar



Día de Santos y día de Difuntos. Fechas incrustadas en algunas mentes para que, de una forma u otra, honremos a los muertos, resucitados o no. Tienen fecha de caducidad estas gloriosas o macabras efemérides, sin que ello quiera decir que calabazas y disfraces no sean más terroríficas.

Mi familia es totalmente normal, hasta la fecha y cruzo los dedos, en ese tránsito de dejar de existir y pasar, según el poeta francés Baudelaire, a lo ignoto. Al decir que es normal, me refiero que el primero en dar el paso fue el padre, a continuación la madre, nos dejó el año pasado el hermano mayor y, ahí me tienen ustedes, en primera línea de alcanzar el trofeo.

Los años no hacen que nuestro “corazón” se convierta en piedra, que va; el tiempo lo ablanda y, sin saber por qué, uno se encuentra viendo una buena película y se ve llorando a moco tendido, porgamos por caso esa maravilla de “Los puentes de Madison”.

Hace un par de días gozaba sentado en un taburete del “Gran Vía” con el trasiego de un rico y dulzón pampero, cuando Emilio, un buen hombre y amigo cuya única tarea es cuidar de su madre de noventa y tantos años, se colocó a mi vera y me preguntó: “qué haces, Pepe”. Complacido, le contesté: “esperar”. “Esperar, qué”, inquirió, y mirándolo con amor, susurré: “no sé, esperar”.

Y es que cuando uno ha virado los tres cuartos de siglo, la mayor de las cualidades, o si quieren virtudes, que se puede poner en ejercicio es la de la espera, o sea, estar preparado y, si es posible, lúcido para acoger ese instante en que la belleza de la tranquilidad vuelve a cubrir el rostro del que dejó de ser niño, y saborear un hondo suspiro.

No crean que cuento esto por depresión y aburrimiento, lo hago porque quiero convencerme que ese final que se aventura debe ser vivido en plena consciencia, sabiendo que lo que fue dejó de ser y lo que pueda ser, siempre será un misterio.

Estos días recuerdo mucho a mi hermano Fernando, por ello, esta noche voy a construir con suma delicadeza una pequeña “mariposa” que ilumine mi mesa de despacho.

Cosas de viejo, o sea, de espera incansable.

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domingo, 30 de octubre de 2011

Impromptu (y VII)


XXI

Castrad, si os place,
los estambres y pistilos
que brotaron
durante el invierno de vuestra llegada;
en los labios del pobre
espero el polen de la resurrección.


y XXII

Construid vuestras casas
en la orilla de los palacios,
decretad vuestras normas
con el sílex de lo legal,
huid de la mancha de pecado
que purifica al corazón,
lavad vuestras manos
en la aljofaina de la hipocresía;
yo, mientras tanto,
crearé el nuevo poema del Amor
y los pobres poseerán la Tierra.

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FINAL del poemario “Impromptu” de José García Pérez,
“Dedicado con el cariño del odio a todos los que
ostentan poder y se complacen en ello.”

sábado, 29 de octubre de 2011

Cinco millones de parados


Uno de cada tres andaluces y uno de cada cuatro ciudadanos del resto de España está en paro. Y todo dios se pregunta ¿y cómo no estalla la sociedad en mil pedazos?

O bien la sociedad es paciencia pura o bien existe una economía sumergida que arregla casi todo; pero el dato es abrumador, y pero aún es que en más de un millón de hogares no trabaja ninguno de sus integrantes.

El ministro Valeriano y el candidato Rubalcaba han cometido la torpeza de culpar a los recortes que el PP ha efectuado en algunas de sus Comunidades del aumento de la ruina; rápidamente los responsables de la EPA han saltado y afirmado que el sector público ha generado más de tres mil puestos de trabajos. Y mutis por el foro.

Tras estos datos, ya nadie duda que el PP se alzará con una oronda victoria electoral el próximo 20 de noviembre. Trágica victoria por lo que supone de cambiar churras por merinas en esa difícil tarea de generar puestos de trabajo con el dinero achantado en la bancada y sin posibilidad, dada la última noticia de Bruselas, alguna de circular aunque sea como la falsa moneda.

Hasta cerca de veinticinco mil millones de euros tendrán que generar los cinco grandes bancos nacionales para que España no se convierta en la mismísima Grecia. Los directores financieros han afirmado que lo conseguirán sin necesidad de la asistencia del sector público, o sea, que subirán las tarjetas, bajarán los intereses de ahorros, subirán los de los préstamos, se cortará la concesión de cualquier crédito que ofrezca una mínima duda…, vamos que los pagaremos nosotros, y punto; claro es que si fuese el sector público (?), nosotros, cómo no, también seríamos los paganinis.

Sin remisión, el PSOE, por torpe y mal gestor, está abocado a sentarse en los bancos de la oposición. Y no porque el personal esté deseoso de votar al PP, exceptuando a los propios, sino porque tan sólo en la posibilidad de un cambio se puede vislumbrar una posible regeneración.

Ya no es necesaria la campaña y tampoco el debate, pues a cada diatriba socialista, el de enfrente nada más tiene que decir: ¿cuántos, cinco millones de parados?

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jueves, 27 de octubre de 2011

Tener que ser... andaluz


“Un día tal vez comprendan que cumplí, como ningún otro, mi deber nato de intérprete de una parte de nuestro siglo; y cuando lo comprendan han de escribir que en mi época fui incomprendido…”, escribe Pessoa.

No soy andaluz, tan sólo soy del útero de mi madre, pero me tocó vivir en Andalucía, lo mismo que pudo ser en Galicia. Ya aquí ejercí de andaluz a tope, y aún hoy quedan rescoldos de aquella forma de sentir esta tierra por encima de cualquier otra, incluida la madre España que, si fuese realmente madre, no querría otra cosa sino que su hija fuese autónoma, independiente, libre.

Instalado en el poder del partido político que gobernaba la nación, lo dejé para amar a la tierra débil que, maltratada y succionada por los pueblos ricos, siempre inclinó la cerviz en busca de la limosna y del gran río, y que, aún hoy, a pesar de que ha cambiado la rama de olivo por el palo de golf, sigue postrada ante sí misma, sus rocíos y timbales.

No nos quieren, pero tampoco nos envidian; somos un ligero suspiro de fiesta y cante, de tronos y pasos, de seseos y ceceos; algo así como un muestrario del vendedor que despliega su bisutería ante la clientela.

En la actualidad, triste época de ventajistas, el dúo que desea establecer sus reales en la capital del Reino busca poseerla para instalarse en el maldito palacete de La Moncloa. Y ella, Andalucía, aunque no se siente seducida por los bárbaros, permite jugar el papel de moneda de cambio, de ramera sumisa a las carantoñas del señorito extraño, de izquierda o derecha, al pezón de la tierra.

Y así asistimos a insultos y falsedades, y unos por aquí y otros por allí tiran de la manta que debe cubrir la fraternidad de los pueblos para dejarnos desnudos ante el frío de la codicia de la fatal posesión.

“…Las naves, los aceros, las adargas./ Cuántas voces y cuánta bizarría/ y una sola palabra. Andalucía”, es el último terceto del gran soneto de Borges a la diversidad andaluza, pero este terceto ya es historia, gloria y pasado de nuestra tierra.

El presente es pura vergüenza.

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miércoles, 26 de octubre de 2011

Tener que existir


“Ni sentir es posible si hoy se siente como ayer se sintió: sentir hoy lo mismo que ayer no es sentir: es recordar lo que se sintió ayer, ser hoy el cadáver vivo de lo que ayer fue la vida perdida”, escribe Pessoa.

Se despierta uno del sueño profundo de la noche furtiva y, aunque amanece, sigue siendo noche en el futuro inmediato que amenaza. Es lo que llamo el “siempreigual”, o sea, esa sensación de que las manecillas del reloj, esas que nunca consigo invertir para que el tiempo sea otro, van a seguir ese ritmo lento y pesado del ayer.

Las más de las veces bajo sólo en el ascensor, hecho que prefiero a bajar desacompañado con el acompañamiento de un vecino del que no sé nada de su intimidad, por supuesto, quiero creer, que a él le ocurre exactamente igual con respecto a mi nimiedad.

Cada día, aunque no, pesa más la puerta del bloque y bucear a la izquierda buscando la esquina de calle Peso de la Harina donde el frutero, cerrajero, el pequeño comercio de quincallas y el inmutable chino, siempre frente a un maldito ordenador, esperan la llegada de la clientela con la misma paciencia con la que esperan siempre.

Los observo y me observo, y caigo en la cuenta de que todos, incluido yo, tenemos marchitas las órbitas de nuestros ojos buscando algo más, no sé muy bien qué, pero algo más. A partir de ese instante de reconocerme en el día anterior, intento que el asombro anide por un instante mi ser; pero no lo consigo porque todo se repite al milímetro.

Y de esa simplona forma, voy tirando de mi existencia, a la que algunos estúpidos llaman vida, hasta encontrarme abocado a penetrar el dintel de la taberna, lugar extraño donde la existencia se lleva mejor porque, sencillamente, no se piensa en ella.

Claro es que siempre aparece un redentor que fulmina tu cercano fin “verborreando” sobre la gloriosa eternidad. Lo oigo como los chirridos del viejo ascensor que sube y baja, y pienso que no puede haber nada más tedioso que existir eternamente con todos los seres que he conocido, entre ellos el chino, el quincallero, etc.

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martes, 25 de octubre de 2011

Tener que escribir


“El mismo escribir ha perdido la dulzura para mí. Se ha trivializado tanto, no sólo el acto de dar expresión a emociones cuanto el de perfeccionar frases que escribo como quien come o bebe, con más o menos atención, pero medio enajenado y desinteresado, medio atento y sin entusiasmo ni fulgor”, escribe Pessoa.

Fue un pulso conmigo mismo el día que decidí, a petición del director del periódico, escribir cuatrocientas palabras que conformaran la visión de una columna periodística. Acaricié con amor las teclas de aquel bendito ordenador y di rienda suelta a lo que pensaba sobre un personaje político de la época. Quedé satisfecho del poner y quitar palabras que dieran vida a la ilusión de la creación.

Pasado el tiempo, y tras ver embadurnado mi pensamiento con la tinta de la rotativa, la ilusión fue otorgando el paso al mero ejercicio de escribir de esto y de aquello, cayendo en la cuenta que lo más fácil era, y sigue siendo, hacerlo sobre política con algún que otro dardo acerado al destinatario del artículo en cuestión. También el amor, aunque el misterio lo cubra con su manto, es tema recurrente en el arte de la escritura; y no digamos la religión con sus contradicciones, amigos y enemigos.

Hasta una estructura amorfa que nunca llega a ser vida, la ciudad, puede convertirse en material apropiado para que el bisturí de la palabra escrita penetre en calles, plazas y regidores para ser destino de unas manos inútiles que recortan los papeles que hacen llegar al mastín señalado por la crítica.

Todo ello ha llegado a aburrirme de tal modo, que sacudo últimamente mi voluntad para no ponerla al servicio de los intereses de ningún reyezuelo de la cosa pública. Y sin embargo algo sacude mi ser, si es que soy, cuando me juego la poca moral que poseo a la hora de componer el pentagrama que apolille la verdad.

Tener que escribir va camino de convertirse en un sacrificio inútil, en una muerte prolongada del siempre igual, en una prudente tarea de estar en activo dentro de mi tediosa inactividad.

Uf, tener que escribir.

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lunes, 24 de octubre de 2011

Tener que reír


“La lluvia caía todavía triste, pero más suave, como en un cansancio universal; no relampagueaba, y apenas, de vez en cuando, con el ruido de ya lejos, un trueno corto gruñía duro, y a veces se interrumpía, cansado también”, escribe Pesooa.

Algo así está ocurriendo esta tardenoche de otoño en que nada invita a reír, a no ser la grotesca visión de uno mismo. El día y su prolongación ha sido un obsequio para la contemplación del goteo incesante que limpia calles y algún que otro árbol habitado por pequeños pájaros que buscan en él su cobijo. Un gris acerado ha cubierto durante toda la jornada a los transeúntes que, paraguas en mano cubriendo bolsas, no han sabido gozar del leve tintineo del jolgorio de la naturaleza.

Tampoco el día nos invita a llorar, pero sí a un melancólico acompañamiento de su estado de ánimo; porque el día quiere romper a ser, mas está prendido con alfileres al bucle de la nostalgia, de dejar pasar el tiempo observando los rizos que la fina lluvia produce.

Soy feliz en esta maravillosa manifestación que habíamos soñado durante meses, tan feliz soy en ella que tiendo a adorarla como el maná deseado. Sin embargo, penetrando la soledad buscada un estruendo ha estallado a mí alrededor. Huyo del lugar. Busco en la calle la perdida placidez, y me encuentro con la triste realidad de la carcajada instalada en los que chapotean con sus pisadas la belleza de los pequeños círculos concéntricos que las gotas conforman en su contacto con el suelo.

Desconozco dónde ir, pero no me preocupa en demasía. Se que antes de finalizar esta mezcolanza de fina lluvia y torpe gente, reiré en el Gran Vía en el contacto con un dulce pampero, pero por qué tener que reír cuando todo mí alrededor conduce a la melancolía.

En la fácil risa que conduce al estruendo de la carcajada, lo más contrario a la sonrisa producida por el deslizar de la llovizna, los seres encuentran su propio opio.

Medito antes de sumergirme en el chirriar de vasos. Ya en el umbral, vuelvo la vista y observo a un diminuto pájaro buscar el abrigo de una rama del árbol.

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domingo, 23 de octubre de 2011

Tener que ser


“Quien quisiera hace un catálogo de monstruos no tendría más que fotografiar con palabras esas cosas que la noche trae a las almas somnolientas que no consiguen dormir”, escribe Pessoa. Y en realidad no existe mayor monstruo que el desvanecimiento de lo que quisimos ser.

El que duerme es el que trabaja, y trabaja el que encofra, el que está enterrado en la mina, el peón de lo que sea, el pezón de la madre. Y no duerme el que piensa en sí mismo. Y piensa en sí mismo el que anda con proyectos que se desvanecen, aunque parezcan conseguirse.

Eso es lo monstruoso, pensar lo que pudimos ser y dejar de serlo por querer ser cada día más, o menos, que también viene a ser lo mismo.

Se ha puesto de moda entre los que se llaman pensadores, que lo importante no es tener, sino ser. Y no existe quien sea. El pueblo llano lo dice al revés, pero en la vuelta del calcetín casi siempre anida la verdad. Se es por lo que se tiene. No me atrevo a pensar que el pueblo esté en lo cierto, ya que muchas teorías “moralizantes” de la actualidad acabarían en el cubo de la basura.

¿Qué quise ser?, todo menos yo mismo. Y así salió el producto: algo cristiano, un poco político, un instante de poesía, ahora hacedor de artículos, husmeador de podredumbres peseteras, denunciador de todo menos de uno, disimulador de incapacidades, medio padre y media madre, y todo girando alrededor del sueño que no llega: el amor, ay, el que nos salva y nos condena, el éxtasis y el infierno, la resurrección y la cruz.

¿Y los otros?, pues igual que un servidor, todos menos el mendigo rico que silba la flauta en las cercanías de esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia.

Silba la flauta amigo mendigo y despierta a esta ciudad de su desencanto de no llegar a ser.

Siempre igual.

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viernes, 21 de octubre de 2011

Y por qué no estar frustrado


Aunque la frustración sea algo malo, según algún que otro dúo, me siento frustrado en algunos aspectos de mi vida; para qué darle muchas vueltas, en casi todos: religión, política, sociedad y, muy especialmente, conmigo mismo. No sé si ese estado anímico lleva al denominado popularmente cabreo, pero aunque no fuese verdad tengo que afirmar que me cabreo conmigo mismo porque sabiendo lo que tengo que hacer no lo hago.

Sé que además de compartir lo que siento y pienso -cosa que no hago en realidad- debo “partir con” el pueblo aspectos más cotidianos de la vida real, a saber, dinero, algo de riqueza y la verdad apolillada entre pastillas de alcanfor, pero no lo realizo aún sabiendo que ello me aportaría cierta paz interior.

El derecho a no estar a gusto consigo mismo debería estar recogido en La Constitución Española, sin que ello quiera decir que se abjure de mantener la relación entre lo que se dice y lo que se piensa, basamento del verdadero equilibrio de las personas.

Cuando leo algunas barbaridades que se escriben sobre el estado de frustración, hago la señal de la cruz y digo “aparta de mí estos espíritus pobres” que se conforman con la migaja de subsistir y que no luchan, aunque sea con uno mismo, por tensionar el tránsito de la humanidad a la cuasi divinidad.

Y es que uno, en esa lucha permanente por ser y por descubrir el potencial que lleva en las entrañas, puede ser feliz en la insumisión de no pensar como hace diez, veinte, treinta, cuarenta o más años. Ya lo decía Saulo de Tarso: “cuando yo era niño, pensaba como un niño…”; mas da la casualidad que uno dejó de ser infante, y ya todo es diferente.

Se confunde la personalidad con la tozudez, o sea, con pensar como hace un montón de años; y no es o no debe ser así. El mundo cambia a un ritmo acelerado, la regla de cálculo ya no es un instrumento sagrado de las matemáticas, sino vetusto y anticuado, y si nosotros, creo yo, no nos adaptamos al vértigo del progreso quedamos convertidos en la señora de Lot.

En fin, sin ánimo de polémicas, me encuentro a gusto con un cierto disgusto conmigo mismo Si no lo escribo, reviento.

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jueves, 20 de octubre de 2011

Orgullosos de Andalucía


Creo que la mayoría de ustedes saben que soy “sevillista”, hecho que me lleva la mayoría de las veces a una enorme frustración. Ello me ocurre cuando el Sevilla F.C. juega y pierde con Barça y Madrid, pero se acrecienta de forma intensa cuando es vapuleado por el Betis.

Se dice, y es cierto, que una imagen vale más que mil palabras, si lo sabré yo que he escrito miles de ellas. Recuerdo un partido de fútbol en el estadio Sánchez Pizjuán en que Kanouté, un santo y excelente jugador, metió el balón entre los tres palos, se quitó la camiseta y apareció otra en la que se leía “Palestina”. La imagen dio la vuelta al mundo y aunque al malí le costó la tarjeta amarilla, aquel gesto, visto por millones de persona, valió más que toda la tinta derramada días antes con motivo de algún disparate bélico.

Cuando hace unos días el presidente de la Generalitat, Artur Mas, comentó aquella tontería de que los niños sevillanos hablan en castellano, pero no se les entiende, y a las veinticuatro horas el político Duán i Lleida aseguró que los jornaleros andaluces se gastan en las barras de los bares lo que cobran por el antiguo PER, hubo un vendaval de comunicados del abanico político andaluz que abarcaba desde IU hasta el PP, pasando por el PSOE, PA y UPyD. Todos y todas nos sentimos ofendidos por la andanada catalanista, pero ninguna de esas manifestaciones levantó un ligero sarpullido en la costra del nacionalismo catalán.

Ahora sí, ha bastado que el Sevilla F.C. haya anunciado que el sábado, en su partido contra el Barça, sus jugadores lucirán en sus camisetas la leyenda “Orgullosos de Andalucía” para que las cuadras mediáticas, los periodistas deportivos y algunos políticos afirmen que no hay que confundir las churras con las merinas, quiero decir el fútbol con la política.

Será un placer ver mañana a los Navas, Varas, Kanouté y demás jugadores del Sevilla F.C. con esa leyenda sobre el blanco de sus camisetas, porque habrán conseguido demostrar que se puede y se debe estar orgulloso de la tierra que otros vituperan; aunque pierdan por goleada.

Ahora bien, si ganaran sería la repera.

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miércoles, 19 de octubre de 2011

La parida


En los momentos cruciales de la vida política española, o sea, cuando las elecciones generales están a tiro de piedra, Eta y sus acólitos siempre han tenido la sagacidad suficiente para entrar de lleno en el debate político; los comicios del 20-N no iban a ser una excepción, y ahí los tenemos vivitos y coleando para que nos ocupemos de ellos y no nos preocupemos de la manduca.

El pueblo que no es tonto, nunca lo ha sido, parece no caerá esta vez en la trampa y, aunque apuesta por la derrota de los del hacha y la serpiente, tiene sus cincos sentidos puestos en el pan nuestro de cada día y que no nos falte.

No se sabe quién, pero todo hace suponer que son varios, ha montado una “parida” en San Sebastián para parir un panfleto infumable en el que se pide un alto el fuego en el “conflicto armado” que el Estado español mantiene con la banda terrorista etarra y viceversa.

Para lograr semejante blasfemia escrita, han aterrizado por estos lares unos “mediadores internacionales” de alta enjundia que saben vivir del cuento; destacan entre ellos el ex secretario general de la ONU Kofi Annan, el dirigente del Sim Féin Guerry Adams, una noruega, un irlandés y algún listillo más que se ha apuntado al Nobel de la Paz.

No será un servidor el que se introduzca en la poblada selva de saber si la “parida” ha nacido porquesí, o sea, sin que nadie se responsabilice de su parto o si bien el aborto se debe al impulso de organismos oficiales o extra oficiales, me da exactamente igual

Ocurre que en este mundo de mierda todos nos movemos por la pasta, es por ello que lo único que me interesa del asunto es saber quién ha puesto las bolsas de los denarios que estos “mediadores” han trincado, porque no dude usted que han cobrado por dar la cara.

Tan seguro estoy de ello que, ya ven, en el 5º punto del “magnífico” comunicado que han entregado a babor y estribor, se lee: “estamos dispuestos a organizar un comité de seguimiento de estas recomendaciones”

Que me apunten, por favor.

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lunes, 17 de octubre de 2011

Málaga, José Blanco y "la lorce"


El PSOE de Málaga ha traído al ministro de Fomento, José Blanco, para que les insufle energía. Tras haber realizado, según Pepiño, como creyente que es un largo examen de conciencia y no tener motivo para arrepentirse de nada, vamos un santo, ha desenfundado y largado una balacera de mucho cuidado a los hombres y mujeres de Elías Bendodo, el todopresidente malacitano y, probablemente, futuro alcalde de esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia.

Me encontraba por el lugar con mi acreditación de prensa y la verdad es, dicha sea de paso, que se le notaba una pizca de nerviosismo que, tras el sonoro aplauso de los fieles de Heredia y Conejo, fue adquiriendo tintes de paz interior.

Se sabe que JB se trabuca a veces a la hora de transmitir; así, por ejemplo, confundió la “cadena perpetua revisable”, que parece va a llevar el PP como promesa electoral, con la “pena de muerte”, error que más tarde fue subsanado por uno de sus asesores; imperdonable fue confundir el bellísimo Valle del Guadalhorce, conocido también por el del Azahar, con “la lorce” y uno, que es un rabioso buceador de google, pinchó en el nuevo espabilaburros semejante palabreja y, sorprendido, comprobó que existe Lorce y que es una empresa multiservicios con sede en La Coruña y que toca sectores comerciales, financieros, mercantiles y de riesgo; lo que no significa nada, pero es curioso el lapsus.

Entre la metralla soltada, afirmó, refiriéndose, al PP que más vale una guerra que un colegio público, olvidando el buen gallego que este POSE, belicista al máximo, nos ha colocado en refriegas como las de Afganistán y la misteriosa de Libia, no menciono por pudor lo de Rota.

No deseo que este sencillo “copo” pueda tomarse como una mofa al santo Blanco, pero me parece infantil que propusiera un debate en los Montes de Málaga entre Celia y Trinidad por aquello de los dineros nuestros que el Gobierno ha fundido en la autopista.

Y me pregunto yo: ¿por qué no debaten en la cola del Inem?

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domingo, 16 de octubre de 2011

No fui capaz


Cuando son tres cuartos de siglos los que uno lleva sobre sus espaldas todo se ve de forma diferente. Al tiempo que pasan los años, vuelan, dicen, las ilusiones por construir un mundo mejor, más habitable y más justo. Las fuerzas decaen, aunque la utopía permanezca intacta, y se observa con agrado todo intento encaminado a instalar la auténtica solidaridad en una sociedad que se enroca en sí misma.

Ni siquiera se puede mirar hacia atrás, porque el lamentable estado de las cervicales impide hacer un buen giro de 180º que posibilite analizar en qué se ha contribuido, a nivel personal, para que el barco en que navegamos esté a punto de irse a pique.

Existen personas que el transcurrir de sus vidas lo han realizado de forma cómoda sobre una ancha plataforma, mientras otros, por el contrario, han paseado siempre en el filo de la navaja, o sea, al borde del abismo. Estos últimos han vivido a tope, en permanente tensión, en actitud y aptitud de servicio, pero sin lanzarse al precipicio de la aventura.

Pudieron ser, pero nunca fueron; pudieron escandalizar, pero siguieron sumisos a las normas; pudieron dar el paso definitivo, pero siempre esperaron la mano de alguien para un camino sin meta definida. Sus vidas están repletas de excusas, de “pero”, y sabedores que estaban llamados a más, se quedaron en personas “normales” que no dicen nada a nadie. La indecisión, la palabrería, la lógica, la seguridad y una mal entendida responsabilidad abortaron un nuevo ser.

El título de este “copo” es el primer verso de un pequeño poema de amor titulado “Negaciones”, en la que una de sus estrofas comienza de esta manera: “No fui capaz, a secas, sin tapujos./ Tuve miedo de mí, de ti, de todo/ y sin embargo te amo./ ¿No me crees?/ Si me vieras llorar/ cuando apago la luz y se enciende tu sombra./ No me crees,/ y sin embargo te amo.”

Pues esa ficción amorosa es trasladable a cualquier aspecto de la vida social que me haya tocado vivir. Nunca llegué al fondo, al salto y al real compromiso social.

Sencillamente, no fui capaz. Ahora, tan sólo me queda la palabra.

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sábado, 15 de octubre de 2011

Impromptu (VI)


XV

Dormid extenuados
tras la batalla que asesinó a la verdad;
el sueño de mis ojos despiertos
taladra vuestras intenciones.


XVI

Enmascarad vuestra sed de revancha
con las rosas que besan cuerpos crucificados;
yo perfumo el campo de la guerra
con el corazón de lo sencillo


XVII

Presiento vuestra cascada de risas
por las espaldas
de quienes siempre soportaron
el peso de vuestro poder;
la frágil arena de las dunas
desliza sus milenios por mis sienes.

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Del poemario “Impromptu” de José García Pérez,
“Dedicado con el cariño del odio a todos los que
ostentan poder y se complacen en ello.”

viernes, 14 de octubre de 2011

El caso ETA


La banda terrorista ETA se está convirtiendo en un instrumento electoral. Sus integrantes, asesinos, pueden pasar a ser posibilidad, más o menos remota, que otorgue algunos puntos al PSOE, así lo creen, en las próximas Elecciones Generales del 20-N.

No hay día o noche que no se publique algo que tienda a hacer ver a los electores que sus miembros van camino de la paz, y que ello se debe al buen hacer de las Fuerzas de Seguridad, al tacto del gobierno socialista y, de rebote, al tiempo en que el Alfredo P. Rubalcaba estuvo al frente del Ministerio de Interior; pues puede ser, pero también puede serlo que en primer lugar el pueblo de España, muy concretamente los familiares de las víctimas que nunca se han tomado la justicia o venganza por sus manos, todos los gobiernos de la nación y los sufridos cuerpos policiales han sido, a lo largo de los años, piezas claves en el actual debilitamiento de los del hacha y la serpiente.

El próximo lunes, a iniciativa de ETA y de la izquierda abertzale, se celebrará en San Sebastián una conferencia internacional para verificar que esta vez, la llamada paz va en serio. Si no lo remedia nadie, a ella acudirá el PSOE bajo la máscara de Partido Socialista de Euskadi; esta nueva concurrencia de observadores internacionales, representantes de asesinos, cómplices de los mismos, peneuvistas que no quieren quedarse atrás y socialistas vascos que no saben qué hacer, puede convertirse en una nueva pantomima de las muchas que ya han tenido lugar en el transcurrir de los años.

No es que uno sea más duro que el Alcoyano, entre otras cosas porque el Alcoyano ya no lo es, pero no me agrada lo más mínimo el nombre “proceso de PAZ” cuando nos estamos refiriendo a unos asesinos que han quebrado la vida de inocentes de forma traidora, indiscriminada y cobarde; por ello, lo suyo es RENDICIÓN sin nada a cambio, entrega de las armas que posean y cumplimiento de las penas.

Pero sea cual sea el resultado de esta nueva algarada etarra, tengo por seguro que su resultado no influirá para nada en los posibles votantes del 20-N que, por cierto, no se fían de añagazas como éstas.

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jueves, 13 de octubre de 2011

Cáritas y la pobreza crónica


Cáritas, o Caritas, es una organización de la Iglesia Católica que se dedica a intentar solucionar algunos de los muchos problemas que padecen los pobres de verdad, lo parezcan o no; de siempre, la ciudadanía, laica o creyente, ha depositado buena parte de su confianza en ese grupo de hombres y mujeres que dedica parte de su tiempo, de su vida, a penetrar con un bisturí de amor en la costra de indiferencia de una sociedad que extraña los problemas del otro.
En sus albores fue tachada de ser una especie de “socorro rojo internacional del amor” por las autoridades que ostentaban camisas color azul mahón, y cuando la democracia abrió sus compuertas a las “organizaciones sí gubernamentales”, algunas de éstas recibieron más ingresos estatales que los pioneros, léase Cáritas, de la ayuda al extraño. Es el caso de año 2010, en el que Cáritas vio disminuir sus ingresos, al tiempo que consiguió amentar los donativos privados de gentes de buena voluntad que, sabedores del prestigio de la institución, han ingresado sus euros en la misma con la confianza que ninguno de ellos, me refiero a los euros, se perdería en la intermediación.
Mi teoría, creo que por repetida, no es que Cáritas sea la solución a la pobreza, aunque la suaviza; el Estado en sí, o sea gobierno, más lo que ustedes quieran, sí provoca la pobreza y la diferencia de clases sociales, hecho que estamos viendo todos los días.
La solución al exterminio de la pobreza reside en los mismos pobres; concienciarlos, aumentar su espíritu crítico, hacerles ver que tan sólo en ellos existe su redención, debe ser tarea primordial de todos los que se crean progresistas; en fin, hacer ver a los pobres que son más numerosos que los ricos y, a partir de ahí, iniciar una autentica revolución de justicia, progreso y amor.
Mientras ello ocurre, si es que alguna vez se consigue dicho milagro, bienvenida sea Cáritas. Su informe sobre el año 2010 debería ser de obligada lectura antes de ejercer el próximo 20 de noviembre el derecho al voto, pues es esclarecedor saber que, con datos reales, la pobreza en la España real se ha hecho crónica.

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martes, 11 de octubre de 2011

El diácono del cementerio


Me avisaron temprano. La mañana se inició con el aviso temprano de la muerte de un viejo conocido, más de cuarenta años saludándonos diariamente y hablando de todo lo habido y por haber son motivos suficientes para programar la tarde de cara a la muerte. Después, más tarde de la tarde, giré a la vida; pero eso es otra historia.

Creo que no existe superávit de sacerdotes, y es por ello, creo, que en el cementerio de San Gabriel el encargado de dar el visto bueno para que el difunto pase de la bendita tierra que pisamos al ignoto paraíso que dicen nos espera, el encargado, decía, es un señor diácono.

El buen hombre intenta hacer los rituales de rigor con plena naturalidad e intentando trasladar a familiares y amigos la importancia del tránsito. Ocurre que, a veces, se pasa algo y parece convertirse en alguien que tiene la lección demasiado bien aprendida, llegando a ser actor en un difícil momento para familiares y amigos.

Cuando yo era más coherente con lo que hacía, dejé escrito lo siguiente: “Cuando llegue mi último atardecer –si es posible en otoño-, y todos comiencen a preguntar ¿cuándo es la misa?, llamad a mi amigo el jesuita, aunque para ese tiempo ya no sea cura -así es-. Si no pudiese celebrar, no os preocupéis, que oficie otro, pero la homilía que la “diga” mi amigo. La sabrá decir. No describirá mi vida en variados colores; lo hará en blanco y negro. Relatará luz y tinieblas: el instante del momento cerca del Misterio y el largo recorrido por el desierto”.

Pero otra cosa añado, si por una casualidad, no encontráis a mi amigo que fue jesuita y dado que resucitar deber ser un aburrimiento eterno al tener que convivir con los que me precedieron por los siglos de los siglos, y como el sepelio debe ser algo serio y no un sainete surrealista, os ruego que llaméis a algún amigo mío del Gran Vía, un poner, Ignacio, El bético, El pollo, etc, para que diga, si es que las tiene que decir, unas palabrillas; pero nunca dejéis mi cadáver en manos del santo diácono, porque juro que os salgo a la primera de cambio.

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lunes, 10 de octubre de 2011

El senador


Habiendo perdido, el que esto suscribe, todas las batallas externas a uno mismo, se complace que sus amigos, o aquellos que lo fueron, vayan sumando medallas y medallitas de todas las leches.

Recluido, pues, en la derrota externa y con tan sólo un cordón umbilical que me hace barruntar lo que pasa por estos andurriales donde la existencia pasea cabizbaja su deseo de ser convertida en vida, observo y leo que ya parece un hecho inalterable que el actual alcalde de Málaga, Francisco de la Torre Prados, sea presentado como candidato al Senado por el PP en la provincia de los montes y la mar, esta Málaga que todo lo acoge y todo lo silencia.

Desde luego que un servidor se atreve a decir que nadie como Paco de la Torre conoce Málaga y su provincia. Ya desde los tiempos casi prehistóricos en que ocupó la presidencia de la Diputación, pasando por la histórica UCD, su conocimiento perfecto de la Axarquía, la serranía de Ronda y los campos de Antequera, dejo a un lado a la pecadora Costa del Sol y al primoroso Valle del Azahar, aunque también, ha sido un corredor de fondo que llenará de votos el granero popular.

Los expertos en análisis político, que existen como hongos por este perímetro urbano de espetos y convenciones, afirman que ese deseo suyo por integrarse en la Cámara Baja se debe a una operación política que facilite de aquí a un par de años la ascensión de un nuevo alcalde o alcaldesa, apuesto más por lo segundo, al sillón principal de la Casona del Parque. Puede ser; ya ocurrió con el mismo De la Torre cuando la incombustible Celia Villalobos le dejó el asiento de la Alcaldía y ella marchó a Madrid para experimentar su tesis sobre el espinazo en el Ministerio de Sanidad.

Otros dicen que su marcha a la Cámara que ocupara nuestro común amigo Paco Villodres, se debe a su afán para dar la batalla, como lo hiciera Blas Infante, en pro del municipalismo, asignatura pendiente de la actual democracia.

Y vaya usted a saber el porqué De la Torre, el hombre de la eterna duda, lo hace. Lo único seguro es que no irá a tumbarse a la bartola.

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domingo, 9 de octubre de 2011

Rota


“De OTAN, no” o “de OTAN, sí”, la verdad es que no recuerdo muy bien a qué se debieron aquellos lemas contra el Imperio, después el referéndum sobre la posible entrada de España en la organización del Atlántico Norte y demás capulladas que llevaron a los españoles, mediante consulta popular, realizada por el carismático Felipe, a claudicar ante el primo de Zumosol. Y además, aunque no eche mano de datos, si es seguro que la socialista Andalucía fue de la mano de González, y hasta en Rota y Morón, el SÍ fue abrumador. Más tarde llegó el sociata Javier Solana y fue el mandamás de los tanques, misiles y demás armas de muerte y desolación.

Pasado tanto tiempo, uf que burrada, Zapatero el hombre que nos sacó de Irak dando un paso hacia delante, después de haber permanecido sentado al paso de la bandera de las barras y estrellas, nos metió de lleno en otros berenjenales como Afganistán y Libia, por cierto ¿qué será de Gadafi, al que deban por finiquitado en un santiamén?

Ahora, tres telediarios antes de irse para León, dejando una España desolada, José Luis se la ha cascado políticamente a su buen amigo Obama y le ha entregado la emblemática Rota (Cádiz, Andalucía) para “construir un no sé que de escudo antimisil” contra los malos de la película, esencialmente Corea e Irán. Hasta Rota, cuyos habitantes se han frotado las manos de forma desmesurada, llegarán cuatro destructores -su nombre lo dice todo- para iniciar, cuando sea necesario, la matanza del enemigo invisible.

No sé si es mucho pedir que la dejación de soberanía y la complicidad con los poderosos debía haber pasado por la Comisión Permanente del Congreso, lugar que hubiese pasado el trámite con el entusiasta aplauso de los belicosos de Rajoy, pero ni siquiera eso, que va, aquí lo que valen son mis cataplines, se ha dicho ZP.

Pero peor aún que eso, es que quieran vender la putada como una operación económica que va a suponer unos mil puestos de trabajo en la castigada provincia de Cádiz.

De vergüenza, creo.

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sábado, 8 de octubre de 2011

Impromptu (V)


XII

Afilad vuestras lenguas
en el clítoris de la venganza;
mientras,
os cedo mi garganta
para rito ceremonial.


XIII

Introducid vuestros remos
en la ocre ensenada,
y agitad su reposo
para que la ciénaga emerja a la superficie;
yo descanso en el filo de la ola.


XIV

Acudid con vuestras lanzas de fuego
al río de la lágrimas
que inunda los hogares de los vencidos;
en la espuma del perdón
encontraréis mi espíritu.

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Del poemario “Impromptu” de José García Pérez,
“Dedicado con el cariño del odio a todos los que
ostentan poder y se complacen en ello.”

jueves, 6 de octubre de 2011

A cara o cruz


Ayer, tras haber finiquitado mi labor en www.papel-literario.com, bajé, valga la expresión, a la Cafetería “Gran Vía” a tomar el café de las seis de la tarde para despejarme algo antes de escribir “el copo” nuestro de cada día y a la espera de que cualquier musa se posara en mí para poder echar el arte del copo a la mar de agradecidos e indignados, pues estas son las nuevas clases sociales que existen en la actualidad.

Pero las cosas se torcieron por mi falta de voluntad. Fui invitado por un amigo a un güisqui, acepté; después llegó otro amigo y me dejé querer, y así fueron pasando las horas, y en el traspié del vuelco de día, o sea, a las doce de la noche, llevaba un servidor ingerido un montón de agua de fuego que, de repente, tronó como un volcán en plena erupción lo que me hizo, tras tomar la brújula, replegarme a los cuarteles de invierno y, sin decir ni pío, me introduje en el santa santorum, y hasta hoy.

Y el detalle es que yo tenía la columna en la mollera, pues todo era cuestión de echar dos temas de rabiosa actualidad a cara o cruz; si salía cruz, ea, a escribir de la duquesa de Alba y si el destino quería que fuese cara, lo haría sobre José Blanco, ministro de Fomento; de una forma u otra dos clásicos del surrealismo español.

Porque fueron ambos personajes Cayetana y Pepiño los que coparon los telediarios, redes sociales, tertulias de agradecidos y las barras de los bares.

Así, que tras dormir la mona, me veo de nuevo como ayer a las 6 de la tarde; quiero decir que no sé lo que hacer; ¿lanzo o no la moneda al aire para que sea el azar quien dilucide semejante problemón?

Si sale cruz, me veo en la obligación de largar el rumor que ya corre de esquina en esquina, a saber, la duquesa se ha casado de penalty porque el funcionario que no habla la ha dejado preñada; pero si sale cara, o sea, Pepiño -no que el gallego sea un cara-, me veo en la obligación de intentar demostrar que en la nueva era que me ha tocado malgastar mi existencia, los ministros hablan de la cosa pública en el interior de un coche oficial.

Mejor me escabullo y dejo las cosas en su sitio.

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martes, 4 de octubre de 2011

Cien mil parados más a la cola del Inem


Redondeando, cien mil parados más en septiembre, o sea, cien mil problemas de difícil solución, porque para más del 80% de los españoles el desempleo es la mayor de sus preocupaciones.

Don Valeriano, ministro del ramo, ha dejado en mantilla a don Celestino, ex ministro de lo mismo y hoy flamante diputado del PSC, pero no hay que preocuparse porque Valeriano, flamante ugetista, irá, por acumulación de sus méritos de nº 3 en la lista socialista de Madrid al Congreso, o sea, que las habichuelas y algo más las tiene perfectamente aseguradas para el próximo cuatrienio.

Y es que el sagaz Alfredo P. Rubalcaba, el hombre que está a favor y en contra de la política económica de Zapatero, lo que ya es una virtud, anda colocando en puestos de salida a los culpables de la mala gestión de la crisis. Ya ven, que si la tránsfuga Rosa Aguilar encabeza el listado por Córdoba; que si el buen padre Manuel Chaves busca su final en Cádiz; que si Trinidad Jiménez, de los Jiménez Villarejo de toda la vida, buscará su tostada por esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia; que si Gaspar Zarrias, el guardaespaldas de “donmanué”, vuelve a doblarse en Jaén; y así todos y todas l@s protagonistas de la ruina verán recompensados sus esfuerzos por batir todos los récords de ineptitud.

No se da cuenta Rubalcaba que así no tiene nada que hacer, pero nada de nada, ni siquiera mecerse en la larga espera de Mariano Rajoy por ver que todos los muñecos y muñecas de trapo del actual puesto de mandos serán vapuleados por los propios.

El juez, no; pero lo españoles sabemos discernir que no es lo mismo que a una mujer le digan “zorra” o que a un hombre lo tilden de “zorro”, pues bien a Rubalcaba no sé cómo llamarle o apodarle, y es que cuando la cola del Inem se alarga y alarga los discursos son palabras vacías de sentido.

Oh Dios, cien mil parados más, cien mil hijos de San Luis en busca de la venganza.

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lunes, 3 de octubre de 2011

Disfrute usted


Supongamos, que es mucho suponer, que usted tiene cuarenta mil euros contantes, sonantes y libre de hipotecas y otras desgracias; pues bien, en ese caso emerge un grave problema: ¿qué hacer con ellos?

Existen varias opciones, pero en un primer momento analicemos dos de ellas: 1ª) guardarlos debajo del colchón o en otro lugar más adecuado o 2ª) llevarlos al banco más cercano a su casa y que sea la entidad la que se encargue de su seguridad.

Salvo raras excepciones, se opta por la segunda. Sigamos con las suposiciones; confío en que usted sepa con certeza que un banco no es una zapatería o mercería, sino un negocio cuya única mercancía es el dinero, o sea, ganar “tela” y no perder nunca.

De tal forma es así, que si después de abrir una cuenta corriente y escuchar dos o tres telediarios se pone a dudar sobre la fiabilidad de la tienda de los euros y decide usted, a bote pronto, retirar la cantidad, a buen seguro que el señor director no le devuelve íntegramente la pasta, sino que por abrir la c/c y finiquitarla le descontará una cantidad que puede ser mínima, pues al fin y al cabo para eso existen los bancos.

Ahora bien, va el señor director y le dice: “mire, si lo pone a dos años le puedo ofrecer un tres por ciento, pero con la condición de no poder hacer uso de los miles de euros”. Uno echa sus cuentas, y va y pica. Pues bien, a partir de ese instante el banco hace con su dinero lo que le dé la real gana, que bien puede ser invertirlo en ladrillo en Portugal o meterlo en bolsa para hacer más bolsa.

Ocurre que su pasta va de un lado para otro y puede llegar hasta el terremoto de Grecia o a otorgarle un lindo crédito a un emprendedor al que le cobra, pongamos por ejemplo, un diez por ciento de carga. Es cierto que finalizado el primer año, el grupo financiero le abona en cuenta su tres por ciento, que no es tanto ya que usted deberá pagar al fisco por sus ahorros.

Lo mejor, según mi humilde punto de vista bohemio, es que disfrute de lo lindo de su parné antes de que llegue el que tiene que llegar, o sea, Rajoy que, a buen seguro, aunque ahora diga que no, le pegará otra buena tarascada a sus sufridos ahorros.

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domingo, 2 de octubre de 2011

Un día muy ajetreado


Hoy, por ayer, tengo un día muy ajetreado. A las doce del mediodía, nos colocan el duelo futbolístico de los vascos, a saber: Real Sociedad-Atletic de Bilbao. De ahí pasaré directamente al almuerzo o lo que sea, para iniciar el gran maratón.

A las 16:00 horas, los “piojos” del Betis intentarán seguir en la cabeza de la tabla de clasificación; a las 18:00 horas tendré el inmenso placer de contemplar a Navas y Kanouté en el encuentro con el Atlético de Madrid; a las 20 horas juegan los chavales de Pep, y yo me encontraré con la peligrosa duda de bajar, o no, a la Cafetería “Gran Vía” para ver al Barça, y digo que la duda es peligrosa, porque en ese sagrado lugar donde se mezclan fútbol, alcohol y amistad, la estancia podría resultar duradera; baje o no, a las 22:00 horas sigue la ristra de partidos con la muchachada de Mou, incluido el chaval más guapo y rico de los adoradores de Florentino.

Donde veo que las cosas más han cambiado respecto al franquismo es en esto del fútbol, no ya por los adelantos técnicos sino porque los más osados, entre murmullos y codazos, decíamos que el general nos ponía un partido de fútbol en la tele para amuermarnos y no pensar en la libertad. Hoy ya ven, la que tenemos, a la libertad me refiero, nos permite la crítica y el despeloteo, y poco más.

De manera que para que me dé tiempo a todo, soy muy forofo, demasiado tal vez, he madrugado más de lo normal para escribir por adelantado; así que cuando he salido a la calle para comprar el pan nuestro de cada día y el periódico que pronostica una victoria del PP por mayoría absoluta, el asfalto lo veía ya preparado para recibir a los aburridos parados de la crisis en la búsqueda del antiguo opio, hoy en todo su esplendor.

Hay que morir y beber a toda pastilla, pues Rubalcaba promete, para ganar las elecciones, subir los impuestos del tabaco y el alcohol. Me voy a poner hasta aquí. Va a ser mi día.

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sábado, 1 de octubre de 2011

Impromptu (IV)


IX

Llamad a vuestro lado
a constructores de salmos y te-deum,
su rastro de babas
espera vuestras órdenes;
en mis manos cantará el humilde jilguero.


X

Engordad vuestras filas
con los nostálgicos del sable
y la redención;
yo quedo con la simiente
que copula la tierra del Sur.


XI

Preparad la orgía del triunfo
en los vientres preñados
de codicia y envidia;
yo asisto en el desierto
al parto de la esperanza.

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Del poemario “Impromptu” de José García Pérez,
“Dedicado con el cariño del odio a todos los que
ostentan poder y se complacen en ello.”