viernes, 30 de septiembre de 2011

"El Toti" de Ronda y Heredia


Estoy condenado a escribir de cosas y hechos de mal gusto, como éste de hoy; y aunque a veces me rebelo y deslizo la imaginación entre juncos, silbos, ascensores y marismas, caigo siempre en la rutina de la política, ese arte de pillos y truhanes del que se salve el que pueda.

Las andanzas del ex alcalde de Ronda y ex secretario general del Partido Andalucista de Málaga -pobre partido que tiene que ir lagrimeando para buscar seis mil avalistas que hagan posible su presentación a las generales del día 20 del próximo mes-, las andanzas, decía de “El Toti”, son dignas de constituir el “Perfecto manual del tránsfuga”

Amante del toreo, ha llegado a convertirse en el mejor creador de largas cambiadas en la vida política de la ciudad que fue testigo del nacimiento de la bandera andaluza y del himno de Andalucía cuando corría la segunda década del siglo XX.

Ha gobernado, como andalucista, la ciudad del Tajo, no río, acariciando los lomos del GIL, del PP y del PSOE; hasta que un día, después de ponerles los cuernos a unos y otros, en un acto de locura premeditada se afilió, siendo alcalde por el PA, al PSOE y se introdujo en su seno en compañía de los concejales andalucistas, tras declarar su apostasía al Andalucismo.

Hoy, quiero creer, estará pasando un mal rato por haber sido detenido por las Fuerzas de Seguridad por una presunta prevaricación y jugosos caramelos de euros, y por su facilidad para hacerse de euros debido a su cargo público.

No es bueno y de bien nacido alegrase del mal ajeno, pero este caso es una excepción para los andalucistas que, si no han aplaudido su preventiva detención, en el fondo de sus almas verdiblancas habrá florecido más de una sonrisa.

Y queda Heredia, el secretario general del PSOE malagueño, viéndolas venir y dejándolas pasar al mejor estilo de don Tancredo. Y no dimite el buen señor que avaló la gran larga cambiada de “El Toti”. Y lo que es peor, los suyos no piden que lo haga.

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jueves, 29 de septiembre de 2011

El gris ascensor


Hoy, por razones que no vienen al caso, he bajado doce pisos, de un monstruoso edificio, escalón a escalón. He preferido hacerlo por mis propios pies cayendo en la cuenta de lo que hacía; y disfrutando al hacerlo. Un día, no sé cuando, intentaré subirlos, aunque no creo que mi gastado corazón pueda lograrlo.

Se puede ascender o descender de dos formas: a golpe de corazón o sin aparente esfuerzo desde el vértigo de un enorme ascensor. A partir de hoy quiero darme cuenta de todo lo que vivo, y si ello es “ascensor” o “puro escalón”

Caminar escalón a escalón es ser consciente; sabio en el rutinario quehacer de no hacer nada; saborear el ocio y la nostalgia; añorar el pasado sin cadenas que me anclen; vivir hoy como si mañana no existiera, y, cuando llegue, amarlo sin que exista el ayer y esperar andando el último atardecer (me agradaría que fuese por otoño, aunque no necesariamente éste).

El ascensor no me gusta. Ninguno. Sus techos y paredes se ponen grises de miradas de no mirar a nadie. Es el reino de la no-comunicación, el lugar del no-encuentro de hombres y mujeres que esperan el abrir de sus puertas para iniciar la dispersión.

Todo es gris, muy gris; claro es que si estuviese azul, también lo vería gris.

Tengo que escapar de la marabunta tediosa de una sociedad petrificada que busca el gris ascensor. Escapar para buscar el rojo. Lo voy a conseguir. Y lo voy a escribir.

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martes, 27 de septiembre de 2011

¿Y por qué tengo que creerte ahora, Alfredo?


Verás Alfredo P. Rubalcaba, no dudo que eres un hombre preparado, sagaz, astuto y con una capacidad inmensa de trabajo en política; tu dilatada trayectoria así lo demuestra desde los tiempos de Felipe González hasta el finiquito, por no llamarle estampida, de José Luis Rodríguez Zapatero. En tu currículum tienes el haber ejercido de Portavoz del Gobierno, Ministro de Educación, Portavoz del Gobierno socialista y de su Grupo Parlamentario, Ministro de Interior, Vicepresidente 1º del Gobierno de España y hoy candidato a ser Presidente de todos los españoles; hasta puede ocurrir que me olvide de alguna que otra orla de tu retrato de hombre público.

Al igual que todos los ministros de Interior, has trabajado hasta el máximo de tus posibilidades contra los terroristas de ETA, aunque alguna mancha, no importante, puede afear tu laboriosidad, me refiero al manoseado “caso Faisán”.

Has participado y corroborado como miembro del Gobierno todas las iniciativas que Zapatero ha puesto en marcha con motivo de la crisis económica, unas por motus propio y otras a instancias de Angela Merkel u Obama, sin que en ningún momento temblara tu mano, derecha o izquierda, más bien la primera, a la hora de votar, pongamos por ejemplo, la congelación de las pensiones de los jubilados o la reducción del cinco por ciento del funcionariado.

Enfrascado en plena campaña, has comenzado a realizar las primeras promesas importantes, a saber, no habrá más congelación de pensiones y los funcionarios verán aumentados sus honorarios.

Todo ello queda bien de cara a los electores para ganar su voluntad a la hora de depositar su voto; pero al igual que Mourinho, el entrenador de tu equipo preferido, voy por calles, bares y hasta en la cama a la hora de intentar dormir, preguntándome: por qué, por qué, por qué tengo ahora que fiarme de ti si no me has dado, hace tres telediarios, ningún motivo para ello.

Te pregunto, una vez más, admirado Alfredo P. Rubalcaba: por qué, por qué tengo que fiarme ahora de ti.

Espero tu contestación, o la de cualquiera de tus compañeros, con fruición. Atentamente.

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lunes, 26 de septiembre de 2011

"... y Sevilla", escribió Manuel Machado


De vuelta a esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia, y algo repuesto de vaciar maletas y repasar más de dos meses de correo atrasado, leo con cierta desmesura la prensa de este perímetro urbano y la controversia que se ha formado con la elección del alcalde de Sevilla, señor Juan Ignacio Zoido como Presidente de la Federación de Municipios de España; hasta dos directores de periódicos locales han entrado con su sublimes plumas en el estado de la cuestión.

Siempre he mantenido que el adjetivo resta señorío al sustantivo; sirva de ejemplo que si yo afirmo que “eres una mujer”, estoy diciendo algo más importante que si cacareo que “eres una mujer guapa…”. En el gran poema que don Manuel Machado dedicara a Andalucía es donde mejor se valora la cuestión antes planteada: Escribe Machado: “Cádiz, salada claridad; Granada,/ agua oculta que llora./ Romana y mora, Córdoba callada./ Málaga, cantaora./ Almería dorada./ Plateado Jaén. Huelva, la orilla/ de las Tres Carabelas/… y Sevilla”.

El poeta va adjetivando cada unas de las capitales andaluzas, a saber, que si “mora”, “salada, “callada”, “cantaora”… y así hasta llegar a la ciudad “que se basta a sí misma”, de la que dice “y Sevilla”, y añado yo, y punto. Machado con un nombre propio se ha cepillado, eso sí, dulcemente, al resto de las ciudades.

Si a esta realidad, guste o no, se une que Javier Arenas y el cobardica silencio de los mandamases malagueños del PP han apostado por Zoido en detrimento del alcalde de Málaga Francisco de la Torre Prados, no es de extrañar que se haya volado la posibilidad de que un gran gestor, disciplinado como nadie y honrado hasta la médula, haya dado un paso atrás por la puja del cargo de la citada federación.

Así que prefiero que digan que “Paco es el alcalde”, a que le atribuyan calificativos que puedan mermar lo que es por excelencia.

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domingo, 25 de septiembre de 2011

De Lutero a Benedicto XVI


Fue Lutero el que pegó la primera andanada a la Iglesia Católica con aquello de “las palabras y las obras”, y ahora ha sido el también alemán Benedicto XV quien ayer ha corroborado las palabras de su paisano, afirmando que “no cuentan las palabras, sino las obras”, toda una declaración de principios, especialmente de los contenidos en los dichos y hechos de Jesús de Nazaret.
Además ha añadido que “…los agnósticos que no encuentran paz por la cuestión de Dios y las personas que sufren a causa de nuestros pecados y tienen deseo de un corazón puro, están más cercanos al Reino de Dios que los fieles rutinarios, que ya solamente ven en la Iglesia el boato, sin que su corazón quede tocado por la fe…”, advirtiendo a los fieles de la necesidad de volver a una fe renovada.
El epicentro de su homilía, en el último día que ha estado en Berlín, lo ha dedicado a la necesaria “renovación de la fe” para poder impulsar que los evangelios se conviertan en fuente de solución de los problemas que azotan a la sociedad, o sea, que o bien se renueva la fe, el interior de uno mismo, o está muerto uno a la realidad de los nuevos signos de los tiempos que cohabitan entre nosotros.
El traje, la fe, hay que renovarlo. Lo antiguo, por muchos que algunos lo añoren, ha quedado completamente caduco e inservible; tan sólo vale para ser arrojado al cubo de la basura. El boato, no digamos el beato, es un lastre para que el amor -me da igual con mayúsculas o minúsculas- sea una realidad viva con capacidad de vencer a lo legal y lo sacro.
El Papa, aunque no convenza por lo que representa, ha puesto las cosas en su sitio. Nada va a cambiar por ello, pero sí habrá que reconocerle valor por haber tomado en sus manos un pequeño látigo para azotar algo, no mucho, a los que se creen modelos de una fe que nada dice a la sociedad.
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Impromptu (III)


VI

Copad
la tribuna que os espera
y preguntad,
sin que os tiemble la voz,
un racimo de promesas en la zanja de la mentira;
yo compartiré el pan de la cosecha
con los que aman la vida.

VII

Verted el zumo del éxito
por las pálidas cornisas
donde anidan los pobres sus deseos;
mientras,
espero en la penumbra del olivo
la caricia del sol

VIII

Recoged los escombros de la utopía
y aniquilad su aroma
en la soberbia de la embriaguez;
desde el silencio
haré germinar de nuevo el ideal.
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Del poemario “Impromptu” de José García Pérez,
“Dedicado con el cariño del odio a todos los que
ostentan poder y se complacen en ello.”

sábado, 24 de septiembre de 2011

Al cobijo del ficus


Como sé que a ustedes ésta noticia nos les importa, la publico por eso (si es publicada). Está escrita en la tardenoche del jueves, cuando las maletas y los aperos de trabajo ya estaban preparados para iniciar el regreso a Málaga, la ciudad que todo lo acoge y todo lo silencia, tras más de dos meses de tedio y regocijo compartido en este lugar “donde el viento silba nácar”.

Y con el nácar y el viento, el ficus en todo su esplendor. La de hoy es una buena noticia al menos para mí. Miren ustedes, desde el día 19 llevo penetrando y silbando al ficus día y noche. Algo me decía que esa humanidad verde cobijaba a mis canarios Limón y Cleopatra. Subía y bajaba una y otra vez rociando alpiste de todos los colorines por entre sus grandiosas hojas y al pie de sus raíces; cuando hoy, en una de esas últimas miradas de amor y búsqueda, una nube de salvajillos gorriones pardos picoteaban el maná de ellos que había lanzado desde la sagrada terraza donde peinaba, hace años, los grises y blancos cabellos de mi madre.

De repente, entre el jolgorio pardo que picaba y picaba alpiste, amaneció un pequeño sol en forma de canario. Mi cansada vista no percibía desde el altar citado si era Limón o Cleopatra. Pegué una pequeña palmada y volaron todos los gorriones, quedó tan sólo ella, Cleopatra, que con un pequeño brinco se encaramó en la selva del ficus a su cobijo.

Reclamé la ayuda de Rosi, la compañera de vida y silencios. Bajamos hasta el ficus con blancos trapos y un sonar de finos silbos. Aparecía y desaparecía, asomaba su linda cabecita y la escondía atemorizada al instante. De una u otra forma jugábamos al escondite.

Cleopatra era como la furtiva enamorada, o sea, escurridiza pero dejando rastro de su existencia. Al final la descubrimos y la cubrimos con uno de aquellos trapos convertido en auténtica patena que cubrió la manifestación sagrada de quien había sido capaz de sobrevivir a cinco días de intemperie.

Mañana, antes de emprender el regreso al gris de la ciudad, miraré con amor al ficus, lo penetraré y le enviaré un beso que sobrevivirá hasta el año que viene.

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jueves, 22 de septiembre de 2011

Troy Davis


Dicen que el negro Troy Davis asesinó a un policía blanco en el año 1989 en el estado de Georgia de los EEUU. Hace, pues, veintidós años del aquel trágico suceso por el que fue condenado a muerte. Veintidós años de espera en el corredor de la muerte, de recursos para demostrar su inocencia, del ajetreado ir y venir de abogados, de testigos que se han echado para atrás con respecto a su primera declaración, de peticiones de perdón de toda índole, de la búsqueda de cientos de miles de firmas, de manifestaciones en contra del asesinato legal, etc.

Todo ha sido inútil: la espera, los testigos, los rezos, las peticiones, las firmas, las manifestaciones y el etcétera. Davis ha sido ejecutado hoy mediante una inyección letal en la cárcel de Jackson (Georgia), al tiempo que se declaraba inocente. Su existencia ha sido fulminada en la nación del Rifle, de Dios y de la Biblia.

La vida sigue y la muerte, también. Nadie escapa a ese maldito tránsito que existe entre nacer y morir, pero morir así es inhumano. Morir en manos de la justicia por aquello del ojo por ojo y diente por diente es una blasfemia al hecho de ser humano.

Sin embargo, la gran mayoría pasa del hecho en sí y se dedica a loar a Mariano o Rubalcaca o a lanzarles, sea a uno u otro, palabras pronunciadas con tizones de odio. Y los dos, con igual rasero, se alían con los verdugos de Troy Davis, se ponen firmes ante ellos y se van de tiroteos a Libia o Afganistán, basándose en no sé qué resolución de la funcionarial ONU.

Malditos sean los que ponen una vela a Dios -lo legal- y otra al Demonio -la indiferencia-; malditos sean, vuelvo a repetir.

Algunos podemos estar consternados por el ATS que haya inyectado muerte a Troy Davis; pero todos, también los consternados, comeremos algo cuando el gusanillo recorra nuestros intestinos.

Y es que, como vulgarmente se dice, somos humanos; valiente mierda de humanidad.

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miércoles, 21 de septiembre de 2011

Dónde estás, Rosa10


Cómo este “copo” lo voy a colgar en Facebook es necesaria una mínima explicación. Ahí va: escribo todos los días en www.diariolatorre.es una columna con denominación de origen “el copo”; a ella, igual que a otras de distintos compañeros, el lector tiene la posibilidad de contestar con opiniones firmadas de puño y letra o mediante seudónimos.

Hace un par de días, no más, describí un sueño en mi búsqueda de una concha de calamar para mis canarios Limón y Cleopatra; ayer hablando sobre los rincones de Trinidad Jiménez, realicé una suave alusión a mi aflicción por la muerte de ambos pajaritos, muy en especial de Limón que ha cubierto durante trece años la estancia en la que escribía de los más bellos tonos musicales que puedan concebirse.

O nadie me lee o no tengo amigos. Habrá que sobrepasar ambos supuestos, pues ninguno de los que se califican como amigos o compañeros ha perdido un minuto de su preciado tiempo por la pérdida de ese ser tan querido por mí.

Ninguno, digo y mantengo, a saber, Pepe, Paco, Antonio, Carlos, Manuel, Javier, etc., y tampoco ningún anónimo de ese maldito lugar, que es el océano, se ha dignado dedicar un soplo de fraternidad hacia el que estas líneas escribe.

Pero el silencio más doloroso para mí, ha sido el de Rosa10, porque él, o ella, ha demostrado, con sus comentarios a través de los años, una cierta sensibilidad que era arrullada con mágicas palabras cuando presentía que mi alma estaba dolorida.

Se suman, pues, el silencio de los amigos con el de Limón y el de Rosa10, y me encuentro desarbolado e entristecido; tan sólo el ficus, que emerge ya robusto, parece compartir conmigo esta soledad de estío

¿Dónde estás Rosa10?

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http://el-copo.blogspot.com o pinchando “el copo de pepe”

martes, 20 de septiembre de 2011

Si tú me dices ven, lo dejo todo


Los Panchos son inmortales, no ya por sus boleros, sino porque persisten desde el pasado siglo. Cambian sus protagonistas, pero los que ocupan el lugar de los fallecidos lo hacen igual que los anteriores; un servidor es capaz de escuchar un día entero ese dulce lamento que desprenden sus maravillosas letras.

Pues bien, Elena Salgado, la que todo lo sabe en Economía, le ha soltado el mejor de los piropos que se pueda decir a un hombre, en este caso a Alfredo P.: “Si tú me dices ven, lo dejo todo”, título que da nombre a una de las más famosas canciones del citado trío. Rubalcaba no puede ni debe decir no a tan egregia dama que tiene pisito en Los Alpes y una cuenta corriente con no sé cuantos cientos de miles de euros a su disposición.

A uno, con la edad ya madura y casi marchita, le importa un bledo de que armamento va a disponer Alfredo P. para que la ruina total se aposente entre nosotros por los siglos de los siglos, pero, por Dios, que cambie la munición para distraer al muñeco español.

Sin estridencias, o sea, de forma sinuosa como tan sólo él sabe hacerlo, ya ha confesado su amor por Cataluña por encima del bien y del mal, sea ésta nacionalista, independentista, derechona o izquierdosa; todo sea por acumular papeletas a su proyecto nada renovador en el que promete quitar pasta fiscal a los ricos, a Elena, para entregársela a los pobres.

Para más inri ha prometido ante la catalanada que si gana las elecciones estará a su lado Carme Chacón, la ministra de la guerra en Afganistán y Libia; también Trinidad Jiménez, de los Jiménez Villarejo de toda la vida.

Este buen y sabio hombre se está equivocando de pe a pa, pues a los españolitos nos gustaría ver un cierto cambio, aunque todo sigua igual.

Con Los Panchos, sean los que sean, el éxito está asegurado; pero seguir con la misma orquesta que nos ha llevado a la nada, mejor el tío del bombo. Digo yo.

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lunes, 19 de septiembre de 2011

Trinidad Jiménez y los rincones de Málaga


Golpeo las teclas del ordenador con la tristeza de haber perdido a mis canarios, especialmente a Limón que durante 14 años me acompañó con su variado trinar a tiempo y destiempo. Un fuerte golpe de viento, dicen, qfue el culpable del abrir de su celda de la que escapó en busca de una ansiada libertad y, seguramente, en el gozo de no saber qué era, debió morir sin más.

Así pues, tecleo, les decía, tras catorce años en el más absoluto silencio que pueda ser escuchado y, por ello, limito hoy mi diario “copo” a noticias sin ningún interés para mí.

Leo que la candidata socialista a encabezar la lista al Congreso por esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia, Trinidad Jiménez, de los Jiménez Villarejo de toda la vida, ante alguna pregunta indiscreta sobre su incorporación como candidata a esta provincia, contestó: “soy de Málaga y conozco todos y cada uno de sus rincones”

Dudo bastante de que cualquier burgués malagueño, progresista o conservador, conozca todos los rincones malagueños, especialmente los que existen del río Guadalmedina para acá, a excepción de algunos que hayan acudido a la misa del alba del Cautivo en sus Lunes santo, Lunes Blanco de nuestra Semana Santa.

Apostaría doble contra sencillo que la “señorita Trini”, definición de Alfonso Guerra, no ha pisado lo que queda de Los Percheles, el cascarón de nuez que es el Barrio de la Trinidad, la ubicación de Maqueda, el suburbio de La Palma-Palmilla, el gueto de Los Asperones, Miraflores de los Angeles, el Nuevo San Andrés o la barriada de Las Flores.

Faroles los menos, pues toca fajarse en lugares como esos para conseguir hacerle el tururú al Partido Popular. Sin embargo, Trinidad puede tener un perfecto guía en la persona de Luciano González, candidato socialista al Senado, y maestro en correr delante de los grises y saber de Guadaljaire, Gibraljaire y bloques de vecinos.

Pero eso, lo de Luciano González, será motivo de otra historia, de otro “copo”, pues es merecedor de ello.

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domingo, 18 de septiembre de 2011

Y se posó en mí


Caí en la cuenta que mis canarios Limón y Cleopatra no tenían una concha de calamar con la que afilar sus picos. En no más de una hora el sol iniciaría su ocaso camino de Ayamonte, así que con cierta rapidez, impropia de mis años, inicié la búsqueda de la concha.

Llegado al borde donde arena y mar se besan entre rizos de espumas, giré a levante, a Nueva Umbría, y caminé sabiendo que lo hacía. La bajamar había iniciado su avance mar adentro, y en su conquista iba dejando tras ella archipiélagos de minúsculas islas, conchitas que el inicio del ocaso las doraba y un silencio roto por mis pisadas que hacían crujir vainas de navajas y coquinas.

Volví a percibir que el suave viento de poniente silbaba nácar; sentí un cierto extrañamiento por ser de nuevo yo, o sea, el mismo que recogió unas extrañas sílabas de marzo durmiendo en el interior de una caracola y a las que di vida en un viejo cuaderno de notas que, ajado ya, debe seguir existiendo en el oxidado bidón que se encuentra al pie de la gran duna roja donde celebrara mis auténticas eucaristías de amor.

Sabía que el milagro estaba cerca; todo era cuestión de espera, de esperanza que se fabrica caminado hacia la manifestación de lo sagrado. Ya tenía en mi poder el juguete de mis canarios con salitre incorporado, siendo importante era lo de menos en aquel instante mágico al que asistía a mi propia transfiguración.

El día estaba a punto de finalizar. Detuve mi caminar y encendí un pitillo mirando a poniente. Fumé plácidamente observando como se encendían las primeras luces del firmamento, y suavemente giré a poniente y contemplé que una gaviota volaba dentro de las entrañas del rey sol que jugaba a evadirse por los pinares que bordean la casita azul de La Redondela.

Un suave soplo, algo así como un beso, se posó en mi pie; y todo mi rico pasado se convirtió en presente. Y volví a vivirlo.

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sábado, 17 de septiembre de 2011

Impromptu (II)


III

Corred rápidos a la meta,
traspasadla
y anticipaos al primero
no sea que os roben la corona de laurel;
yo, recostado sobre mí,
me desplazo indolente hacia el beso que soñé.

IV

Esparcid vuestro grito
sobre las astillas del vencido
y aplastad su corazón
para silenciar la vida;
yo arrimaré mi aliento
a la húmeda mejilla de los que nada esperan.

V

Vuestra riqueza está próxima,
podéis olfatear en vuestras frentes
la frialdad del denario de las traiciones;
mientras tanto
aposento el odio en el amor



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Del poemario “Impromptu” de José García Pérez,
“Dedicado con el cariño del odio a todos los que
ostentan poder y se complacen en ello.”

viernes, 16 de septiembre de 2011

El chófer de Elías Bendodo


No será un servidor el que critique al Presidente de la Diputación y del PP de Málaga, ciudad que todo lo acoge y todo lo silencia, porque haya fichado un chófer que le ayude a recorrer todos los pueblos y con el que viaja, creo yo, totalmente relajado; eso le dejo para el diputado provincial señor Conejo, portavoz balbuceante del inocuo ente supramunicipal que debería desaparecer.

Cómo ejercer una crítica al ministrable Elías Bendodo porque abona, con nuestro dinero, 54.000 euros anuales al egregio conductor; anualidad que dividida entre doce mensualidades supone la ridícula cantidad de 4.500 euros mensuales, en los que se incluye tareas de asesoramiento, bocatas, tiempos de espera y transitar por ese tornado de carreteras secundarias en que se juegan la vida todos los que se dedican a visitar pueblos, prometer humo y comer como Dios manda, o sea, con cuchara al canto.

En realidad el señor Bendodo no necesita de asesores. Yo he visto con mis propios ojos como el actual Presidente, en tiempos de ejercicio de concejal, votaba en contra de la poesía, concretada en la colección Ancha del Carmen, al tiempo que se atiborraba de churros, sin parpadear, en la comisión de cultura. Les juro que es verdad.

Un señor que come churros y se carga la poesía porquesí puede permitirse el lujo de contratar un chófer al que abonar una suculenta cantidad de parné. Qué menos, el hombre se la ha jugado y le ha ganado el pulso al PSOE de Heredia y Conejo; y ahora todo el campo es orégano por el que puede circular abierto de cachas y, a buen seguro, que desayunando tejeringos con su chófer en cualquiera de los pueblos de Málaga.

Le aplaudo porque ha puesto en práctica el dicho ese tan bonito de “haz el bien y no mires a quién”, o es que acaso ¿creen ustedes que ha colocado a unos de los suyos? Eso sería enchufe, y don Elías es amigo de los churros, pero no de los cables.

Venga, amigos del PP, todos a aplaudir, y los otros a callar. Ha llegado el tiempo de las vacas gordas y de los churros.

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jueves, 15 de septiembre de 2011

Rebelión el el Titanic-PSOE


En cualquier buque que se va a ir a pique, la oficialidad es la última en lanzar el grito de “sálvese el que pueda”; aguantan, pues, el tipo hasta las últimas consecuencias. No ocurre igual en el Titanic del PSOE que, según encuestas al canto, parece que su hundimiento está asegurado.

Exceptuando al extenuado capitán Zapatero que, según sus propias manifestaciones, desea pasar el resto de sus días tendido en una hamaca y contando y recontando nubes; a muchos de los actuales ministros y ministras le andan buscando un escaño que les asegure una visualización perfecta de las tormentas que se esperan en el próximo Congreso de los Diputados y un status, o sea, un chollo de más de cuatro mil euros mensuales y viajes pagados durante el próximo cuatrienio.

Ha sido ya motivo de novela rosa esa historia de amor y desamor que se han traído, y lo que colea, Rosa Aguilar y Carmen Calvo por no ir juntas en la lista electoral de Córdoba; no ocurre igual en Málaga, la ciudad que todo lo acoge y todo lo silencia, donde Trinidad Jiménez, de los Jiménez Villarejo de toda la vida, ha sido acogida y mimada por el inútil diputado y secretario provincial de los socialistas malagueños Miguel Ángel Heredia, y es que en ese perímetro urbano, al que pienso volver cuando esté repuesto del tedio que me embarga, no importan las paracaidistas porque hay escaños a repartir.

Pero donde se ha iniciado la gran batalla es en la villa de Zamora, lugar donde Alfredo P. ha señalado con el dedo índice que debe presentarse su segundo de a bordo en Interior y actual ministro señor Camacho, en detrimento de un sencillo diputado de provincias, de nombre Jesús Cuadrado. Y es que miren ustedes, en Zamora el PSOE ha obtenido de toda la vida tan sólo un diputado; es por ello que Cuadrado está dispuesto a dar la batalla de su vida para no soltar el escaño que cree suyo.

Por el otro lado, por el PP, aunque hay tarta para repartir, comienzan las primeras conspiraciones a puerta cerrada y moco tendido, pues todos se creen con derecho a ganarse el pan con el sudor de la frente de nosotros.

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miércoles, 14 de septiembre de 2011

A pesar del tedio


No creo que mis “jefes” se enfaden conmigo si llegan a enterarse, ya lo están haciendo en estos momentos, que estos artículos los cuelgo en mi blog y algunos de ellos, los que a mi entender puedan interesar, los deslizo hacia Facebook; por ejemplo, el “tedio” de ayer siguió ese recorrido por los océanos donde los náufragos buscamos relacionarnos los unos con los otros en esa virtualidad de amistad mágica, que desearíamos se convirtiese en realidad.

Los comentarios, unos veinte más o menos, han sido para todos los gustos, tales como somos las personas una a una, porque en conjunto somos un simplón rebaño que obedece e inclina la cerviz ante la voz del amo, señor o tirano.

Ocurre, entonces, que uno tiene que salir de su vergel o desierto, siempre paraíso para sí mismo, y penetrar, machete en mano, en el tedioso mundo de la política, religión o esta suciedad a la que llaman sociedad. Y aquí me tienen hoy, machete en mano, para desbrozar cualquiera de esos campos, campos que si algún día fueron de verdeo o habría que convertirlos en tierras de rastrojos para que, desde la nada, puedan convertirse en algo de lo que valga la pena escribir.

Escribir del alcalde del pueblo, del “representante” de Dios en el planeta Tierra, de una “sociedad” que limita, prohíbe y castiga a los que se saltan unas normas establecidas por las oligarquías dominantes, es una barbaridad

Perder un minuto en Rubalcaba, dos minutos en Rajoy, tres estimables minutos en la Iglesia, doscientos cuarenta segundos en los ceroueristas, milieuristas o milloneseuristas, un cuarto de hora en la Banca o no digamos en los Sindicatos, y no digamos ya en la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional o la Organización de Naciones “Unidas”, ya les digo, perder una miaja de mi tiempo en sandeces de esas características es una auténtica blasfemia, porque ninguna letra, palabra, frase o artículo es capaz de cimbrear lo más mínimo esas estructuras

Lo mejor, aunque se tilde a uno de zoquete, es sobrevivir a tanta mansedumbre y escribir sobre el horno, siempre en ebullición, de los sentimientos; ese lugar donde se cuece la auténtica vida.

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martes, 13 de septiembre de 2011

Tedio


Existen días que no son días. Hoy es uno de ellos. No tiene color concreto. Llovizna, pero no llueve. Sigilosamente aparece el sol, y con el mismo sigilo se esfuma.

Hoy no es día; tampoco, noche. No debía de haber amanecido. Dentro de mí un gris plomizo lo envuelve todo. Sus tonalidades, mezcladas con el andar cansino de una vida gris, oscurecen los sentimientos.

Una viscosa humedad no permite el deshielo de la costra de tedio que me envuelve; aunque hace un calor insoportable, siento un frío de muerte.

Vivo en una soledad que he instalado voluntariamente en mis entrañas. Ningún sentimiento transita por debajo de mi epidermis; y ni así me encuentro.

Mi energía, que llaman espíritu, está como el día que no es día, tampoco noche. No brota o emerge un hálito de vida. No existe ni siquiera una oscuridad que deseara rasgar.

Todo es mediocre. Ningún compás brusco me acompaña. Estoy estancado. Soy una marioneta más que va y viene abriendo y cerrando el paraguas del alma.

No me dejo empapar ni siquiera por la verde humedad del ficus que me acompaña.

Y tengo que escribir, me dicen, desde el pesado tedio que me envuelve. Obedezco y callo. Que sea el silencio el que escriba la última frase.

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lunes, 12 de septiembre de 2011

Eso del Patrimonio


Dejando a un lado las famosas frases de que: “era tan pobre que nada más tenía dinero” y aquella otra de “es más fácil que un camello entre por el ojo de la aguja a que un rico entre en el Reino de los Cielos”, que pueden servir de consuelo para pobres y desheredados, lo cierto es que hoy en día el concepto “rico” se ha puesto de moda, y lo que te rondará morena de aquí al 20-N.

La frase que parece más acertada es aquella que afirma: “el dinero no da la felicidad, pero ayuda a conseguirla” o, al menos, eso es lo que deduzco después de haber pasado temporadas más seco que una mojama, frente a otras en que sin llegar a ostentar una vida boyante, conocida también por “vidorra”, he vivido y lo sigo haciendo con cierta holgura.

Aunque el PSOE, de cara a esa fecha del 20-N puede construir un nuevo Valle de los Caídos, según encuestas, no da la guerra por perdida y, por ello, ha sacado como arma fundamental y letal la guerra a los ricos para convencer a la españolada que los votos vayan a parar a su talego; dicha guerra la va a iniciar Rubalcaba con el deseo de volver a poner en la punta del trabuco del fisco el impuesto sobre el Patrimonio, por cierto que este mismo trabucazo fue finiquitado por Zapatero en complicidad con Alfredo.

Si el atraco se consuma, que lleva todas las de ganar, serán la sufrida clase media la que vuelva a hacer de paganini. Ya saben que el Patrimonio no es otra cosa que ese garaje, casa, sea una o dos, que usted fue capaz de adquirir a base de esfuerzo ahorrativo y privándose de más de un capricho para pagar créditos a buen interés. Hoy en día, y así ha sido desde siempre, la muchachada sacrificada de la clase media abona el terrorífico IBI, impuesto sobre bienes inmobiliarios, a los Ayuntamientos para que estos puedan, entre otras cosillas, pagar a la casta de concejales los gustazos que estimen oportunos, aunque sean los más inoportunos del mundo.

No hay manera de ser serios, así que aguantemos el chaparrón de la demagogia que se nos viene encima.

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domingo, 11 de septiembre de 2011

"Er Beti" de Antonio Ortiz


Introducido en esta vorágine en la que parece no existir casi nadie en la playa “donde el viento silba nácar”, de pronto, a causa de celebrarse la festividad de una Virgen, media Extremadura se apoderó de sus arenas, así que me dije, por ayer para el lector, le voy a echar un par al futbolerío y, a pesar de ser “palangana” , me encaminé al Club Vera de Mar con la fresca de las doce del mediodía para observar de primera mano el tonto encuentro de fútbol entre Betis y Mallorca.

Pero en realidad, no vale la pena que nos engañemos, fue para ver si entre la posible hinchada verde y blanca se encontraba Antonio Ortiz, y así fue. Allí estaba Antonio con una “sin”, esperando el comienzo de lo que en Heliópolis debía ser lo más parecido a un infierno.

Año más o año menos, deben ser unos treinta los que lleve a Antonio, un chaval amable y simpático como el que más, bético hasta la médula, que un año, “porquesí”, me obsequió con un bonito seco que compró en Isla por lo que le estaré eternamente agradecido; y es que los detalles son los detalles. Con él he tomado más de una cerveza y más de dos cubatas viendo fútbol en los “Flipers” de La Antilla y hasta un día, echándole valor al gesto, me puse en sus santas manos para que me diese un masaje de milagro. He visto crecer a sus dos hijas entre juncos de marismas, y su esposa Pili forma parte del encanto misterioso de este lugar donde pleamar y bajamar juegan eternamente al encanto de emerger en bucles de olas que parecen besarse.

Un día, hará dos años, le diagnosticaron un maldito tumor de cerebro y fue intervenido durante más de quince horas. La verdad es que yo, y muchos más, no dábamos un duro por él, pero su afán de superación, alguna que otra oración y “er Beti” consiguieron el milagro.

Hoy, ya les decía que por ayer, mientras el bebía “sin” y yo “con” no pude contener mi alegría y acariciándolo con ternura en la nuca, le soplé lo contento que estaba de verle en plena forma; asintió él, y hasta Rubén Castro metió un gol que ofreció, quiero creer al buen bético que es Antonio.

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sábado, 10 de septiembre de 2011

Impromptu


I

Tomad malditos el sol del poder,
achicharrad vuestras entrañas
con el clamor de la victoria;
dejad que yo beba la copa vacía
a la sombra del amor.


II

Arrimad a vuestra soberbia
la presencia de los dioses
y lanzaos al abismo de los que todo lo pueden;
yo quiero vivir
en la ternura de unos ojos infantiles.
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Del poemario “Impromptu” de José García Pérez,
“Dedicado con el cariño del odio a todos los que
ostentan poder y se complacen en ello.”

viernes, 9 de septiembre de 2011

El parné de sus Señorías


Pues sí, toca escribir sobres los dineros de todos y todas aquellos que calientan sus cachas en el blando escaño de sus amores; por cierto, lo primero que estamos obligados a comentar es que no es tanto el peso de la bolsa de la gran mayoría, aunque tampoco es naranja de la china lo que poseen para ir tirando por los madriles durante noches de pasión contenida. Ahora bien, a tod@s lo que han declarado a Hacienda hay que sumarles, creo yo, dietas y viajes de gorra, que no es moco de pavo. Digamos que es normal, tirando para bien, el parné sobre el que sustentan sus vidas.

De todas las declaraciones del RPIF, la que más llama mi atención es la de la vicepresidenta Elena Salgado y jefa de Economía que, además de un pisito por Los Alpes, tiene más de 500.000 euros en cuenta corriente lo que le permite tirar de chequera o tarjeta en cualquier momento y lugar; ella, que teóricamente es la que más sabe del tejemaneje del misterioso Mercado, parece no fiarse un pelo de los fondos de inversiones y de los picos bursátiles. Puede, pues, en un momento dado, si la cosa se pone al rojo vivo, retirar toda la pasta, previo aviso al director de la sucursal para evitar el infarto, y guardarla debajo del colchón. Es la más lista, ya que no está expuesta a los vaivenes de los llamados avariciosos, es por eso que digo que bendito sean sus ovarios. Amén.

Me da pena Zapatero, que después de sufrir varapalos a punta de pala posee un solar y un puñado de euros; no así los candidatos Rajoy y Rubalcaba que parecen tener el futuro resuelto, por cierto que Alfredo debería cambiar su viejo Skoda, dejarse de demagogias y comprarse un carro en condiciones.

Todo este tinglado de declaraciones al fisco da para pasar un buen rato. Un servidor dedicará la tarde de hoy a entrar en la web del Congreso y saber de la pasta de mis representantes por la circunscripción de Málaga, esa ciudad que todo lo acoge y todo lo silencia.

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jueves, 8 de septiembre de 2011

"59 segundos" con Rubalcaba


A falta de buenas tentaciones, caí en la vulgaridad de ver por la 1 de TVE el programa “59 segundos” en el que el candidato socialista a la Presidencia del Gobierno, el millonario Rubalcaba, fue sometido por colegas de la caverna mediática a suaves preguntas para su lucimiento personal.

Rubalcaba, que ya no gusta de ser Alfredo y mucho menos Alfredo P., dijo las mismas sandeces que pudiera decir un servidor, Rajoy o el memo de González Pons, el que se ha dejado caer con la polvareda que el Partido Popular, en el caso de que gane las elecciones, creará 3,5 millones de puestos de trabajo y un millón de empresarios.

Todos, creo yo, sabemos que existe una crisis que galopa a lomos de las clases medias y humildes; también hemos aprendido que nos creímos ricos y gastamos por encima de nuestras posibilidades, sirva de muestra que las Comunidades Autónomas se han cepillado, cuando quedan cuatro meses para que 2011 finiquite, la cantidad presupuestada para la totalidad del año; hemos comprendido que, como predijo Julio Anguita, Europa tan sólo existe como mercado donde el parné trasiega a la bolsa de los ricos, sean asiáticos, brasileños o estadounidenses; palpamos la cruda realidad de que a nuestros cinturones cada vez les faltan más agujeros de tanto apretar estrecheces; algunos, los más osados, nos hemos colocado el mundo por montera y, para cuatro telediarios que nos queda por apagar, seguimos pasándolo pipa; otros, los rácanos de toda la vida, siguen preguntando, incansablemente, una y otra vez, si sería conveniente retirar la calderilla de la bancada; reconocemos sin complejos que España es una colonia de Europa, más concretamente de la Alemania de la Merkel; y hemos llegado al fatal desenlace de que nuestros hijos y nietos, especialmente los últimos, van a vivir muchísimo peor que nosotros.

Pues bien, el posible futuro presidente de la colonia española, señor Rubalcaba, nos quiere meter el rollo de Diego Corrientes, el bandido que dicen robaba con un trabuco el dinero a los ricos para dárselo a los pobres.

No sabe, pobre de él, que hoy el dinero salta de banco en banco, de país en país y de continente en continente, con apretar una simple tecla de un ordenador.

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miércoles, 7 de septiembre de 2011

Desde el silencio, la música


Me gusta el fútbol y más cosas que parecen prohibidas para escritores y otras gentes de malvivir. Con el Sevilla, qué le vamos a hacer, es que me pirro, al tiempo que sufro. Anoche, por ayer, estaba viendo jugar a la “roja” con la incorporación del delantero centro sevillista Alvaro Negredo, todo un lujo.

Por este lugar “donde el viento silba nácar”, va quedando escaso personal foráneo y los bares más próximos al viejo apartamento han echado el candado, así que el partido lo veía en casa. Ellas estaban conmigo y hacían como si lo estuviesen viendo, una forma muy digna de acompañarme; tal vez la mejor de todas.

Negredo metió dos golazos en un santiamén. Lo celebré normal, no de esa forma estentórea con que lo hago en el café-bar “Gran Vía” de Málaga, situ en calle Don Cristián, donde lo festejo con abrazos, copas y cánticos, dándolo salida a toda la adrenalina que me crean fantasmas como Alfredo, Mariano, Cayo, Artur y un tipejo de Bildu, cuyo nombre no merece ser escrito entre estas palabras.

A esto que, alrededor de las once de la noche, sonó una música deliciosa; el bendito móvil, en todo su esplendor, daba pequeños saltitos de gozo en la madera de la mesa que parecían un doblar de palmas sordas acompañando un buena juerga de cante por soleares. Creí que era mi hermana, también sevillista, pero no. Desde la pantalla del pequeño trasto, convertido en icono de amistad, se leía, como si fuese un arco iris, “Gran Vía”.

La amistad había saltado desde el lugar donde “los hombres se hacen amigos” hasta el oasis “donde el viento silba nácar”; el ficus y ellas agradecieron el detalle, y yo, sensible aunque no lo demuestre, creo que lloré al tiempo que rociaba un dulce pampero entre los cubitos de hielo.

Todos, uno a uno, Antonio, Manuel, Pepe, Ignacio, Paco, etc., fueron configurando una sinfonía de maravillosa amistad. Fui feliz, pues se es con tampoco, con eso que llaman delicadeza, que dormí y soñé con un mundo donde los hombres conjugaban el verbo amar, raíz de la palabra amistad; la auténtica, la que brota “porquesí”

Ni siquiera es necesario dar las gracias.

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martes, 6 de septiembre de 2011

La senda de los años


Me tendría que remontar a los años 50 del pasado siglo, cuando escuché por vez primera la dichosa frase que da nombre a este artículo, ya saben, “usted no lo perderá”.

Eran tiempos del franquismo en su más pura y puta esencia, y andaba el menda pasando hambre en Dos Hermanas como Maestro Escuela de la época de la leche en polvo, cuando cualquier madre de la pobre barriada del Cerro Blanco te paraba y, después de peguntarte por el niño, te esperanzaba con aquella mentirilla del “usted no lo perderá”. Durante años estuve esperando una tripa de salchichón o una ristra de chorizos, pero mi gozo en un pozo, pues nunca llegó hasta mí aquella promesa que año tras año me era ofrecida.

Pasaron los años y he aquí que me encuentro en el día de la fecha esperando no sé qué, pero no llega y, dado el tránsito que me queda de existencia, apostaría doble contra sencillo a que no llegará, a no ser que le eche esperanza a la sentada y asombro al tedio, y vaya a la búsqueda de ese algo que necesito para seguir creyendo en que la vida es un vergel en el que disfrutar como un cosaco.

Por la senda de los años he perdido la próstata, el bazo, medio estómago, más del cincuenta por ciento de audición, buena parte de la vista, la mielina de las extremidades inferiores y la fe en personas, instituciones y amigos. Lo que se dice quedarme, me queda un cordón umbilical con la compañera, la sangre de mi hija, el gorgojeo de las nietas y poco más, pero lo esencial, a saber, las ganas de ser yo y no una fotocopia de otros -por muy divinos que sean-, el teclear diariamente un artículo y sacarle afilada punta a un lápiz a la hora de escribir poesía, porque yo, cuando escribo poesía, lo hago con lápiz y tachaduras, lo esencial, les decía, todavía lo puedo conseguir.

Para muestra, un botón: “Siento el murmullo llegar desde el abismo profundo de la inmensidad del mar. En ese éxtasis, inundo mi ser placenteramente. Todo el mar está presente en la caricia del alma: silencio, olas, espumas, sales, misterios y brumas, mientras avanza la calma”

¿Les parecería bien que mi próximo libro de poesía se titule “La senda de los años”?

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lunes, 5 de septiembre de 2011

Sin diezmo en Rodiezmo


Rodiezmo es la villa astur-leonesa donde el PSOE, desde hace más de treinta años, abre el curso político entre los afiliados a UGT de la ya caduca minería. Es una fiesta de izquierdas en la que los asistentes se anudan al cuello el clásico pañuelo rojo y, puño en alto, cantan La Internacional.

El sindicato minero invita a los grandes clásicos del socialismo español para que les arengue en su particular guerra con la derecha. A Alfonso Guerra nunca le ponen falta, porque el llamado “canijo”, esencia del partido de los “descamisados”, gusta de dar caña y repartir leña a su diestra, pero nunca a la siniestra; aunque este año hiciera una excepción y atizó con mala uva a Gaspar Llamazares.

El “diezmo”, ya en desuso, era lo que se pagaba, en especies o en “euros” de los de entonces, en la Antigüedad a los señores propietarios de tierras. La Iglesia, siempre tan lista, lo introdujo en sus Mandamientos, creo que era el quinto, con este estribillo: “pagar diezmos y primicias a la Iglesia de Dios”, cambiado hoy por un ambiguo “ayudar a la Iglesia en sus necesidades”; ambos conceptos los he vivido.

Cuando se inició la era del recorte zapateril, aún no finiquitada y que tendrá un honroso sucesor en Mariano, según apuntan los expertos, Zapatero, sabedor que había perdido el carné de socialista y se había apropiado del democristiano de Angela Merkel, dejó de asistir a Rodiezmo porque se sabía culpable de no haber abonados los diezmos, la limosna, a la clase obrera minera.

Para la historia del surrealismo político español, quedará por los siglos de los siglos la estampa en que las adalides de la igualdad, Bibiana Aído y Leire Pajín, rojas de pacotilla, tatareaban en Rodiezmo “La Internacional” con sus pañuelitos anudados.

Este año Zapatero no ha sido invitado al tanatorio de Rodiezmo, tampoco han asistido el de la motosierra ni las rojillas ya citadas, pero sí Alfonso que no se pierde ni un funeral con tal de ser protagonista, aunque sea de muerto; pero lo que parece que no saben las buenas gentes de la minería es que también Guerra votó a favor de quitarles el diezmo.

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domingo, 4 de septiembre de 2011

Con el gitano Juan en la playa


Ayer, con la incomparable luz de septiembre, gocé de la inmensa suerte de pasar tres horas en esta playa “donde el viento silba nácar”. La mar, en calma absoluta, era un bello estanque majestuoso en el que los niños con rojas palas y azules balsas jugaban como sólo ellos saben hacerlo. Reinaba la quietud, y la playa, alargada por una bajamar en todo su esplendor, acogía, tras el éxodo de agosto, escasos grupos dispersos de seres que otorgaban pequeñas pinceladas de colorido a la blancura de estas arenas sagradas.

Cuando baja la mar, atraída por ese misterio de mareas y luna que no deseo comprender -dejaría de ser misterio-, hombres y mujeres de tez morena, bronceada por sus genes y el sol, recorren las arenas arrastrando sus carrillos repletos del más grande surtido de refrescos, cangrejos y camarones, patatas fritas y, este año, de botellines de tintos de verano.

A pocos metros del lugar donde releía “donde el viento silba nácar”, pasaba uno de ellos que, con silbato incorporado, cantaba aquello de ¡coca-cola, camarones, aquarium…!; sentí el deseo de refrescar mi garganta con un aquarium y me acerqué al gitano, de nombre Juan, y cometí la grandeza de preguntarle de “cómo había ido el verano”.

Gracias a ese pellizco de oportunidad que tuve, me cubrió la dicha de escuchar el más hermoso y humano mitin de toda mi larga existencia política, pues la vida -algo distinta a la existencia- la dejo para otras ocasiones.

Los asesores electorales de Mariano y Alfredo P. deberían echar un buen rato con Juan, entre cosas, para hincarle el diente al sentir actual del pueblo concretado en una persona que sabe de los tiempos alegres de la construcción, de la vendimia francesa, de la recogida de fresas, del tema de los inmigrantes y de las latas que tiene que vender para dar de comer a sus churumbeles.

Con sabiduría aristotélica, me postré ante él, cuando narraba que con el asunto del cheque bebé los gitanos de Portugal inundaron Ayamonte y hasta las vacas parían.

Jamás aprendí tanto, cuando embobado, bebí a pequeños sorbos el aquarium a que me invitó Juan.

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sábado, 3 de septiembre de 2011

Fue un acaso (y XIV)


He husmeado la orilla del delirio. Una bandada de rosas ha descargado un polen de vida. Todo se ha cubierto de una radiante locura, y los címbalos del día han vencido a los crótalos de la noche.

El río de mi vida será largo o corto, pero extenso como un suspiro de palmera en la noche del desierto.
En él tendrán acogida los cantos gregorianos de las místicas clausuras, la supuración dolorosa de las putas, los ojos del pobre niño pobre y la putrefacta carcoma del poder.

Recojo con mimo mis cenizas y evito una brisa muerte. Seré yo.


De “Resurrección” del poemario “Fue un acaso” de José García Pérez
Final del poemario.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Es tan lindo


Se ama; sencillamente, se ama. Sin causa y razón.
Solamente los que aman pueden comprender a los que aman, pero ni siquiera los que aman, pueden comprender la causa. Menos aún, intentar explicar lo que es el amor.
Es tan lindo dejar de ser hombre, no siendo tampoco niño.
Es tan maravilloso el fluir de palabras sin sentido.
Es tan impresionante la transfiguración del amor.
Es tan exquisito el contacto de cuerpos y almas.
Es tan comunicativo el silencio.
Es todo tan hermoso, que ya no puedo vivir sin amor,
¡Es tan lindo!

jueves, 1 de septiembre de 2011

Setiembre sin "p"


Este setiembre nada tiene que ver con el de ayer, y no tanto porque no tenga “p”, sino por haber amanecido de forma extraña, pues los grises días del andar cansino en larga noche de la vida negra, cambiaron sus colores con soltura y cubrieron de verde la ribera; agonizaron de repente los sinsabores de las flores muertas y el alma del ficus se abrió a la vida.

La mañana vino con blancos compases. Blancas yeguas cabalgaron briosos trotes contigo. Tu sonrisa señaló los galopes, y el negro cieno de mi vida, fue limo. Manantial tu voz, desde poniente vino llevando en su ritmo prendidas aguas, cual manantío de amor que buscase su sitio.

Nací de nuevo y quebré penas, y saltando adormideras puse rosas. Rompí los moldes de la vieja forma y escapé sin miedo, con un suspiro puesto en los labios y busqué tu boca.

Quisiera cubrirte de bellas rosas y libar tu cuerpo con amor divino. Quisiera parar y robar el sol y con sus rayos abrasarme contigo. Quisiera asir la luna anaranjada, eclipsarla, robarla y con ella irnos. Quisiera recoger de los sagrarios la vida que, dicen, late de Jesucristo y volar juntos a nuestro destino.

No hay cielo por arriba de mi pecho ni suelo por debajo de las nubes; toda la gloria cabe en mi delirio y el infierno se torna mansedumbre.

Quise asirme a la fresa de tus labios y endulzar mi amarga boca agrietada por burbujas repletas de impotencia, carestía de besos color malva. Te prendí del cuello junto a la nuca, formé un lazo contigo, por tu cara deslicé lentamente mis mejillas y busqué con ansia tus perlas claras Fue un destello de cielo en la tierra; un hálito divino me impregnaba.

Se pusieron luto los amantes de formas y reglas; buscadores incansables de inviernos, impasibles ante nuestra primavera donde todo estalla en compases rojos y todo el hielo del mundo se deshiela.

Tomé al aire puro de la marisma y me embriagué con tu cara morena.

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