martes, 20 de diciembre de 2011

Rajoy a toda prisa


Ya tienen ustedes nuevo presidente que les gobierne desde el Gran Sanedrín del Poder, pero no me puedo entretener en el tema porque un grupo de amigos que se dedica a escribir columnas me esperan de aquí a una hora para ponernos morados; por ello, aligero a golpe de comas, puntos, punto y coma, y punto y aparte.

Rajoy debe estar contentísimo y Zapatero, más. La crisis ha subido a don Mariano a eso que llaman hoy “gobernanza”, el ordenador me subraya la palabra en rojo; pero no es que sea un error, pues la palabreja existe, lo que es un error es la forma de gobernar.

CiU, contra todo pronóstico, ha votado en contra; PNV, contra lo mismo, se ha abstenido; y Amaiur ha cogido la chorra y ha regado, con su abstención, de sorpresa todo el hemiciclo.

Estas tres actitudes a la hora de votar han sido lo único digno de mencionar de esta soporífera mañana en que, delante de la caja tonta, tomé un trocito de turrón de almendras y bebí una copita de anís dulce; y es que ya estamos en Navidad y mañana, si salgo vivo del ágape de esta noche, compraré la zambomba correspondiente y comenzaré a entonar el villancico que me enseñó mi madre: “Por los caminos del cielo/ se pasea una doncella/ se llamaba Encarnación/ porque Dios se encarnó en ella”.

Es que sin querer me embalo y olvido que estoy hablando de lo más importante del día de hoy, por ayer, a saber: el Congreso ha elegido Presidente del Gobierno de España al hombre que ha sido concejal, diputado provincial, presidente de Diputación, diputado nacional, ministro, ministro, ministro y vicepresidente del Gobierno; eso es vocación política y lo demás es cosa de poca monta; de manera que de él no se puede decir aquello de que llegó, vio y venció; este gallego socarrón y Registrador de la Propiedad con veintitantos años, eso sí que es carrera, ha subido escalón a escalón la escalera de Jacob hasta llegar a la cúspide y arrojarse al precipicio.

Del PSOE, por ahora, mejor no hablar. Hay que dejarlo que se recomponga, pues guste o no es totalmente necesario para la normalización de la vida política.

Lo más triste para un servidor, lo cual no tiene porque ser compartido por nadie, es que nadie ha mencionado esta linda palabra: Andalucía. Y mira que había andaluces y andaluzas.

www.josegarciaperez.es
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