jueves, 29 de diciembre de 2011

Las pequeñas cosas de la vida


Tiempos de crisis aguda. Ayuntamientos y Diputaciones con bajos presupuestos. Comunidades Autónomas ajustando números y afilando tijeras. Televisiones públicas deficitarias que podrán pasar a ser gestionadas por empresas privadas. Primer Consejo de Ministros mañana viernes y primeras medidas austeras, congelaciones, y anuncio que el auténtico estacazo llegará a finales de marzo, no sea que le agüen las fiestas al siempre perdedor Javier Arenas.

Ante estas plagas que se avecinan, el alcalde de Málaga Francisco de la Torre Prados, también Senador del Reino y Presidente de algo muy importante sobre las Grandes Ciudades del Mediterráneo o cosa así, ha anunciado a la población malagueña en su discurso de Navidad que esta legislatura, dada la escasez de “posibles”, dedicará buena parte de su tiempo como Regidor de este perímetro urbano a “las pequeñas cosas”.

¿Y que son la pequeñas cosas?, cabe preguntarse. Lógicamente existirán miles de respuestas, pero podríamos coincidir en que son los detalles que consiguen obtener de nosotros una sonrisa, o sea, hacernos una pizca más feliz.

Una llamada de teléfono, un mensaje en el móvil que no sea respuesta de otro que tú has enviado, un desayuno compartido con alguien que hace tiempo que no ves, aquella promesa que hoy se convierte en realidad, el que un hombre o mujer encuentre un trabajo digno, que la acera esté algo más limpia, que de vez en cuando se baldee el asfalto para quitar del mismo los excrementos de animales domésticos, colocar un par de bancos y un pequeño jardín en una terrizo rincón de la ciudad, ser algo más humano, el beso que se tenía como perdido y que de nuevo se siente, algún banco más donde sentarse el frágil jubilado, encalar las paredes de las casas matas, poner menos multas y dar más palmaditas en las espaldas, ser menos alcalde y más ciudadano de a pie, acercarse y abrazar al pueblo cuando no hay elecciones, iluminar algo más algunos barrios de la ciudad o gastar una broma de vez en cuando, siempre que no sea de mal gusto.

Esto último es lo que intenté ayer al anunciar que dejaba los bártulos de escribir. Ni hablar del peluquín, hay Pepe para rato.

Aunque eso sí he descubierto con lo que ha pretendido ser una inocentada, cosa propia en un anciano, multitud de cosas; ya os la iré contando. Por favor, perdón. Son cosas de “niño”.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

4 comentarios:

  1. Como desde mi ordenador no puedo abrir el Diariolatorre, te leo en tu blog... MENOS MAL.
    Un abrazo fuerte de tu amigo y... a cabalgar,

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  2. Perdona la broma, sostenida a pesar de que querida llamada. Abrazos.

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  3. Jejeje, las bromas son la sal de la vida... pero me lo tragué entero,
    Ahora, seguro que alguno del mundo de la cultura incluso respiró tranquilo, jejeje
    un abrazo fuerte,

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  4. Seguro que sí, pero a por ellos iremos de todas todas.
    Abrazos.

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