miércoles, 7 de diciembre de 2011

Inmaculada concepción


Celebra mañana la Iglesia Católica el día de “La Inmaculada Concepción”, o sea, que María, por ser la futura madre de Cristo, fue concebida sin mancha de pecado original; si es cierta toda la historia de los dichos y hechos de Jesús de Nazaret, me creo este dogma de pe a pa, de principio a fin.

Claro es que también creo que todos los humanos han sido concebidos sin el pecado original; porque ¿cómo creer que un bebé o una bebé puedan haber nacido en pecado?; qué aberración, oh Dios, debe ser creer semejante blasfemia.

Mi pequeña Elena, su pequeño Antonio, su tierna Isabel, su chatillo Juani, el pequeñín de origen somalí, el nacido en los desiertos del Sahara, el desnutrido que padece la hambruna, la princesita, el pobrecillo, cualquier chavalín del Norte o del Sur, del Este u Oeste, todos y todas, sin excepción, incluida la judía María, han sido concebidos sin pecado.

Pero quién es hoy el o la ignorante que pueda creer que toda la chiquillería del mundo, menos una joven de Nazaret, ha nacido en pecado y, para más inri, original.

Ocurre sin embargo que con este argumento tan burdo, la Iglesia posee la llave para que los santos niños salpicados de no sé qué pecado en el que intervinieron una mujer, una serpiente endiablaba y una apetitosa manzana, puedan ser perdonados mediante el llamado Bautismo de aquel, dicen los teólogos, querer ser como Dios y, por tanto, acogidos en el seno de la Iglesia y hacer de los pequeños hijos de Dios; como si anteriormente fuesen hijos del Mal.

Un día, hace 13 años, escribí un villancico a mi nieta Carmen que se puede cantar al ritmo popular de “beben y beben…”: “Dicen de Dios muchas cosas/ que no puedo comprender/ miro los ojos de Carmen/ y ya todas me las sé”.

Y es que Dios, si existe, se encuentra en la inocencia de los ojos de un bebé.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada