lunes, 14 de noviembre de 2011

A Manuel Ruiz, amigo


Su nombre completo era Manuel Ruiz Blanco, médico de profesión; para los amigos, Manolo Ruiz; y Manolo para los íntimos, entre estos últimos creo que puedo situarme. Por edad podía haber sido mi hijo, ya ven, cincuenta años. La guadaña, en este caso traicionera, le cogió en su puesto de trabajo, o sea, sanando a los demás; pero la maldita parca ni sabe ni le interesan cuestiones baladíes, cuando suena su lúgubre campanilla se apagan todos los sones de la vida.

Ocupó los cargos públicos de concejal del Ayuntamiento de esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia, y diputado provincial por Izquierda Unida, o sea, era comunista y de pura cepa, quiero decir marxista científico y militante en el PCE desde su juventud, pero eso es lo de menos, aunque para algunos pueda ser lo de más.

Hombre de tacto exquisito, dialéctico impresionante y conocedor de todos los saberes, era un amante de la literatura y la pintura. Con él, durante años y años, he pasado lunes tras lunes debatiendo lo divino y lo humano, pues aunque no era muy creyente, al tratar lo humano, él no lo sabía, se ponía en tensión hacia la divinidad, porque es en la persona el único lugar donde se instala la divinidad, si es que ésta existe.

El pasado lunes día estuve con Manolo y su compañera Reme, una delicia de criatura, hasta altas horas de la madrugada cenando, tomando una copa, hablando y echando un buen rato; también el lunes anterior quedamos para hablar de política, amor, poesía y azar.

He tenido la inmensa suerte de situarlo en la inmortalidad cuando en la colección de poesía “Agua de mar”, que allá por el año 2001 dirigía, se publicó, con prólogo de Felipe Alcaraz, un bello libro de poemas de su autoría, titulado: “Batiéndonos en retirada”.

Para legado de sus amigos, les transcribo “SIEMPRE ES TIEMPO”, soneto de Manolo: “Siempre es el tiempo de alargar la mano/ hasta el fruto más alto y escondido,/ hasta el árbol frondoso más lejano/ de las tierras antípodas surgido.// Siempre puede tornarse el mal arcano/ que marcó nuestra vida sin sentido,/ que hizo del miedo un amigo cercano/ y enjauló nuestro instinto reprimido.// Siempre es tiempo de acabar la historia/ que con fuerza y valor se hubo empezado/ de soñar deleitarse en la victoria.// Aún es tiempo de desandar lo andado,/ de archivar el pasado en la memoria/ y enfilar el camino iluminado.”

Descansa, amigo, descansa.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

2 comentarios:

  1. Siempre quedan los buenos momentos,es lo que nos llevamos.Sé que habrán sido muchos los compartidos con él.Recuérdalos.Un beso, tu sobrina "la bética".

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