martes, 25 de octubre de 2011

Tener que escribir


“El mismo escribir ha perdido la dulzura para mí. Se ha trivializado tanto, no sólo el acto de dar expresión a emociones cuanto el de perfeccionar frases que escribo como quien come o bebe, con más o menos atención, pero medio enajenado y desinteresado, medio atento y sin entusiasmo ni fulgor”, escribe Pessoa.

Fue un pulso conmigo mismo el día que decidí, a petición del director del periódico, escribir cuatrocientas palabras que conformaran la visión de una columna periodística. Acaricié con amor las teclas de aquel bendito ordenador y di rienda suelta a lo que pensaba sobre un personaje político de la época. Quedé satisfecho del poner y quitar palabras que dieran vida a la ilusión de la creación.

Pasado el tiempo, y tras ver embadurnado mi pensamiento con la tinta de la rotativa, la ilusión fue otorgando el paso al mero ejercicio de escribir de esto y de aquello, cayendo en la cuenta que lo más fácil era, y sigue siendo, hacerlo sobre política con algún que otro dardo acerado al destinatario del artículo en cuestión. También el amor, aunque el misterio lo cubra con su manto, es tema recurrente en el arte de la escritura; y no digamos la religión con sus contradicciones, amigos y enemigos.

Hasta una estructura amorfa que nunca llega a ser vida, la ciudad, puede convertirse en material apropiado para que el bisturí de la palabra escrita penetre en calles, plazas y regidores para ser destino de unas manos inútiles que recortan los papeles que hacen llegar al mastín señalado por la crítica.

Todo ello ha llegado a aburrirme de tal modo, que sacudo últimamente mi voluntad para no ponerla al servicio de los intereses de ningún reyezuelo de la cosa pública. Y sin embargo algo sacude mi ser, si es que soy, cuando me juego la poca moral que poseo a la hora de componer el pentagrama que apolille la verdad.

Tener que escribir va camino de convertirse en un sacrificio inútil, en una muerte prolongada del siempre igual, en una prudente tarea de estar en activo dentro de mi tediosa inactividad.

Uf, tener que escribir.

www.josegarciaperes.es
www.papel-literario.com

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