lunes, 10 de octubre de 2011

El senador


Habiendo perdido, el que esto suscribe, todas las batallas externas a uno mismo, se complace que sus amigos, o aquellos que lo fueron, vayan sumando medallas y medallitas de todas las leches.

Recluido, pues, en la derrota externa y con tan sólo un cordón umbilical que me hace barruntar lo que pasa por estos andurriales donde la existencia pasea cabizbaja su deseo de ser convertida en vida, observo y leo que ya parece un hecho inalterable que el actual alcalde de Málaga, Francisco de la Torre Prados, sea presentado como candidato al Senado por el PP en la provincia de los montes y la mar, esta Málaga que todo lo acoge y todo lo silencia.

Desde luego que un servidor se atreve a decir que nadie como Paco de la Torre conoce Málaga y su provincia. Ya desde los tiempos casi prehistóricos en que ocupó la presidencia de la Diputación, pasando por la histórica UCD, su conocimiento perfecto de la Axarquía, la serranía de Ronda y los campos de Antequera, dejo a un lado a la pecadora Costa del Sol y al primoroso Valle del Azahar, aunque también, ha sido un corredor de fondo que llenará de votos el granero popular.

Los expertos en análisis político, que existen como hongos por este perímetro urbano de espetos y convenciones, afirman que ese deseo suyo por integrarse en la Cámara Baja se debe a una operación política que facilite de aquí a un par de años la ascensión de un nuevo alcalde o alcaldesa, apuesto más por lo segundo, al sillón principal de la Casona del Parque. Puede ser; ya ocurrió con el mismo De la Torre cuando la incombustible Celia Villalobos le dejó el asiento de la Alcaldía y ella marchó a Madrid para experimentar su tesis sobre el espinazo en el Ministerio de Sanidad.

Otros dicen que su marcha a la Cámara que ocupara nuestro común amigo Paco Villodres, se debe a su afán para dar la batalla, como lo hiciera Blas Infante, en pro del municipalismo, asignatura pendiente de la actual democracia.

Y vaya usted a saber el porqué De la Torre, el hombre de la eterna duda, lo hace. Lo único seguro es que no irá a tumbarse a la bartola.

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