martes, 11 de octubre de 2011

El diácono del cementerio


Me avisaron temprano. La mañana se inició con el aviso temprano de la muerte de un viejo conocido, más de cuarenta años saludándonos diariamente y hablando de todo lo habido y por haber son motivos suficientes para programar la tarde de cara a la muerte. Después, más tarde de la tarde, giré a la vida; pero eso es otra historia.

Creo que no existe superávit de sacerdotes, y es por ello, creo, que en el cementerio de San Gabriel el encargado de dar el visto bueno para que el difunto pase de la bendita tierra que pisamos al ignoto paraíso que dicen nos espera, el encargado, decía, es un señor diácono.

El buen hombre intenta hacer los rituales de rigor con plena naturalidad e intentando trasladar a familiares y amigos la importancia del tránsito. Ocurre que, a veces, se pasa algo y parece convertirse en alguien que tiene la lección demasiado bien aprendida, llegando a ser actor en un difícil momento para familiares y amigos.

Cuando yo era más coherente con lo que hacía, dejé escrito lo siguiente: “Cuando llegue mi último atardecer –si es posible en otoño-, y todos comiencen a preguntar ¿cuándo es la misa?, llamad a mi amigo el jesuita, aunque para ese tiempo ya no sea cura -así es-. Si no pudiese celebrar, no os preocupéis, que oficie otro, pero la homilía que la “diga” mi amigo. La sabrá decir. No describirá mi vida en variados colores; lo hará en blanco y negro. Relatará luz y tinieblas: el instante del momento cerca del Misterio y el largo recorrido por el desierto”.

Pero otra cosa añado, si por una casualidad, no encontráis a mi amigo que fue jesuita y dado que resucitar deber ser un aburrimiento eterno al tener que convivir con los que me precedieron por los siglos de los siglos, y como el sepelio debe ser algo serio y no un sainete surrealista, os ruego que llaméis a algún amigo mío del Gran Vía, un poner, Ignacio, El bético, El pollo, etc, para que diga, si es que las tiene que decir, unas palabrillas; pero nunca dejéis mi cadáver en manos del santo diácono, porque juro que os salgo a la primera de cambio.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

2 comentarios:

  1. Después de hablar de esos tus amigos del Gran Via, será un buen momento para conocerlos pero espero que sea en muuuuuuchos años.
    Besos ,tu sobrina "la bética"

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  2. Sí sobrina, que tarde mucho en conocerlos. Besos. Estoy en Tarifa.

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