martes, 13 de septiembre de 2011

Tedio


Existen días que no son días. Hoy es uno de ellos. No tiene color concreto. Llovizna, pero no llueve. Sigilosamente aparece el sol, y con el mismo sigilo se esfuma.

Hoy no es día; tampoco, noche. No debía de haber amanecido. Dentro de mí un gris plomizo lo envuelve todo. Sus tonalidades, mezcladas con el andar cansino de una vida gris, oscurecen los sentimientos.

Una viscosa humedad no permite el deshielo de la costra de tedio que me envuelve; aunque hace un calor insoportable, siento un frío de muerte.

Vivo en una soledad que he instalado voluntariamente en mis entrañas. Ningún sentimiento transita por debajo de mi epidermis; y ni así me encuentro.

Mi energía, que llaman espíritu, está como el día que no es día, tampoco noche. No brota o emerge un hálito de vida. No existe ni siquiera una oscuridad que deseara rasgar.

Todo es mediocre. Ningún compás brusco me acompaña. Estoy estancado. Soy una marioneta más que va y viene abriendo y cerrando el paraguas del alma.

No me dejo empapar ni siquiera por la verde humedad del ficus que me acompaña.

Y tengo que escribir, me dicen, desde el pesado tedio que me envuelve. Obedezco y callo. Que sea el silencio el que escriba la última frase.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

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