jueves, 1 de septiembre de 2011

Setiembre sin "p"


Este setiembre nada tiene que ver con el de ayer, y no tanto porque no tenga “p”, sino por haber amanecido de forma extraña, pues los grises días del andar cansino en larga noche de la vida negra, cambiaron sus colores con soltura y cubrieron de verde la ribera; agonizaron de repente los sinsabores de las flores muertas y el alma del ficus se abrió a la vida.

La mañana vino con blancos compases. Blancas yeguas cabalgaron briosos trotes contigo. Tu sonrisa señaló los galopes, y el negro cieno de mi vida, fue limo. Manantial tu voz, desde poniente vino llevando en su ritmo prendidas aguas, cual manantío de amor que buscase su sitio.

Nací de nuevo y quebré penas, y saltando adormideras puse rosas. Rompí los moldes de la vieja forma y escapé sin miedo, con un suspiro puesto en los labios y busqué tu boca.

Quisiera cubrirte de bellas rosas y libar tu cuerpo con amor divino. Quisiera parar y robar el sol y con sus rayos abrasarme contigo. Quisiera asir la luna anaranjada, eclipsarla, robarla y con ella irnos. Quisiera recoger de los sagrarios la vida que, dicen, late de Jesucristo y volar juntos a nuestro destino.

No hay cielo por arriba de mi pecho ni suelo por debajo de las nubes; toda la gloria cabe en mi delirio y el infierno se torna mansedumbre.

Quise asirme a la fresa de tus labios y endulzar mi amarga boca agrietada por burbujas repletas de impotencia, carestía de besos color malva. Te prendí del cuello junto a la nuca, formé un lazo contigo, por tu cara deslicé lentamente mis mejillas y busqué con ansia tus perlas claras Fue un destello de cielo en la tierra; un hálito divino me impregnaba.

Se pusieron luto los amantes de formas y reglas; buscadores incansables de inviernos, impasibles ante nuestra primavera donde todo estalla en compases rojos y todo el hielo del mundo se deshiela.

Tomé al aire puro de la marisma y me embriagué con tu cara morena.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

1 comentario:

  1. Setiembre se deja sentir en tus palabras... mágica embriaguez.

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