jueves, 29 de septiembre de 2011

El gris ascensor


Hoy, por razones que no vienen al caso, he bajado doce pisos, de un monstruoso edificio, escalón a escalón. He preferido hacerlo por mis propios pies cayendo en la cuenta de lo que hacía; y disfrutando al hacerlo. Un día, no sé cuando, intentaré subirlos, aunque no creo que mi gastado corazón pueda lograrlo.

Se puede ascender o descender de dos formas: a golpe de corazón o sin aparente esfuerzo desde el vértigo de un enorme ascensor. A partir de hoy quiero darme cuenta de todo lo que vivo, y si ello es “ascensor” o “puro escalón”

Caminar escalón a escalón es ser consciente; sabio en el rutinario quehacer de no hacer nada; saborear el ocio y la nostalgia; añorar el pasado sin cadenas que me anclen; vivir hoy como si mañana no existiera, y, cuando llegue, amarlo sin que exista el ayer y esperar andando el último atardecer (me agradaría que fuese por otoño, aunque no necesariamente éste).

El ascensor no me gusta. Ninguno. Sus techos y paredes se ponen grises de miradas de no mirar a nadie. Es el reino de la no-comunicación, el lugar del no-encuentro de hombres y mujeres que esperan el abrir de sus puertas para iniciar la dispersión.

Todo es gris, muy gris; claro es que si estuviese azul, también lo vería gris.

Tengo que escapar de la marabunta tediosa de una sociedad petrificada que busca el gris ascensor. Escapar para buscar el rojo. Lo voy a conseguir. Y lo voy a escribir.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

2 comentarios:

  1. El final,la meta se disfrutan más cuando subes escalón a escalón; cuando es de una sola vez puedes marearte y caer.... Precioso.
    Besos tu sobrina "la bética"

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  2. Sobrina, sabes que te estás haciendo filósofa? Te quiero, guapísima bética.

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