sábado, 20 de agosto de 2011

Fue un acaso (XII)


Silenciaban mis pasos la hojarasca del tiempo. Entre tanta fragilidad amarillenta, asomaba una barbaja primeriza. Introduje la memoria y una pizca de brisa de mar salpicó mis labios.
Caminé con su beso, como siempre.

¿Acaso existen la mañana, el ayer, la tarde, el presente, la noche y el futuro? ¿Acaso la noche no es el preludio de la luz? ¿Acaso aquellas lágrimas no son las estrías de mi rostro? ¿Acaso la sombra del pasado no es la realidad del presente?

Cuando el día comienza su tarea de iluminar la noche y los pájaros asoman sus cantos desde la rama de la placita, un hombre, cosido a su destino, abre sus ojos al asombro: quiere vivir.


De “Resurrección” del poemario “Inacabada ausencia” de José García Pérez

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