sábado, 27 de agosto de 2011

El fútbol nos salva


Aunque no del todo, la ansiada liga de fútbol de nombre bancario viene a echarnos un capote en estos tiempos de crisis. Ya nada será igual que durante julio y agosto. Ea, fútbol a toda pastilla, a todas horas y casi todos los días. Con Franco, no sé si recuerdan los viejos del lugar, se afirmaba que era en buena parte el opio del pueblo, pues bien, a partir de ya, la ruina se convierte en manoseado opio infumable, y el fútbol toma el esplendor de las grandes gestas.

Comienza la liga de las estrellas que, aunque nosotros llevamos caminos de estrellarnos, nos animará en conversaciones fervorosas, ardientes y con cerveza, mucha o poca, de por medio.

Por el Sur, bendita pobre tierra, comienzan duelos provincianos, a saber, Granada y Betis más Sevilla y Málaga, ciudades las tres que suman más de 600.000 desempleados; pero ya todo da igual, lo que importa es la pelota, goles, calzonas, pinturas de guerra y banderolas de todos los coloridos.

Ahora da lo mismo la reforma de la Constitución, el imposible referéndum, el déficit, los palcos llenos de políticos y los hinchas que, aunque pobres, se han gastado una millonada en abonarse al club de sus amores.

Lo que importa es la pelota corre que te corre, el del silbato en el que colocamos toda nuestra mala leche y el gol, el gol es la madre de todas las soluciones, pues cuando cantamos ese magnífico monosílabo con él va toda la alegría que hasta ese momento ha permanecido en impasible silencio.

El fútbol, el Gran Vía, mis amigos, las copas, los cubatas, la hoguera de los cigarros en plena calle y el chiste, o sea, todo el surrealismo de un país que agoniza, pero que resucita al son de un balón, de la chulería de Mou y la elegancia de Pep.

Comienza otra historia más importante que la del 20-N, pues ésta parece cantada, pero la liga tiene más morbo, ya ven que hasta los muchachos del Jeque pueden dar la sorpresa.

www.josegarciaperez.es
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