lunes, 22 de agosto de 2011

El eclipse de Dios


No afirmaré que he leído todo lo que ha predicado Benedicto XVI durante su estancia en España con motivo de la Jornadas Mundiales de la Juventud, pero si puedo asegurar que sí buena parte de lo publicado en la prensa, sea ésta cercana al catolicismo o distante de él.

De todo lo leído me ha llamado la atención que el Papa haya constatado que asistimos “al eclipse de Dios” y que, por ello, hay que “radicalizarse”, o sea, volver a las raíces del cristianismo.

Supongamos que nuestra teoría es el creacionismo, es decir que el mundo o universo, en su conjunto, ha sido creado por Dios y que, en un momento dado, huyendo de metáforas bíblicas, creó al hombre y a la mujer. Sé que es mucho creer, por eso digo: supongamos.

Desde ese instante, ese Supremo Creador, al que podríamos llamar Misterio, dejó hacer, en aras de la libertad, a hombres y mujeres que construyeran la sociedad en la que vivimos. Y eso es lo que tenemos, nos guste o no, lo que nosotros mismos hemos fabricado.

En el nombre de Dios, sea el de los cristianos o sea el de otras religiones, el hombre ha hecho el bien y el mal, pero éste último ha superado al primero, al bien. De ello, somos responsables todos, laicos y religiosos, unos por comisión y otros por omisión; y de ello, no hay quien se salve.

Pide Benedicto XVI la vuelta a las raíces del cristianismo. Y no existe más raíz, en el caso que sea un personaje verdaderamente histórico, que Jesús de Nazaret con todas las contradicciones que, según los evangelios, se dan en Él. Habría que volver, pues, a las catacumbas, a la persecución, a vivir su Credo -el de los pobres-, a fustigar a los mercaderes, sean estos del templo, de la banca o de la clase política. Sería necesario desbrozar con un buen machete todo el emperifollado con que la Iglesia y nosotros, los creyentes, hemos velado el auténtico rostro del Nazareno.

Habría que ponerle una bomba lapa a los Mandamientos de la Iglesia y, si me apuran mucho, a los llamados de la Ley de Dios, y dejar vigente solamente uno, aquel que, según los dichos y hechos de Jesús, se le atribuye a él, a saber: “amaos los unos a los otros como yo os he amado”, y no como nosotros concebimos el amor.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

2 comentarios:

  1. DIFERENCIA ENTRE RELIGIÓN Y ESPIRITUALIDAD:
    El eclipse de Dios, se debe a que fenómenos naturales (la zarza ardiente o fuego fatuo, el pie del rayo que cruzó el altar de Moisés, la nube y los rayos en el mito del pacto del Sinaí), fueron explicados por los redactores bíblicos como el encuentro cercano de Dios. Convirtiendo los textos sagrados de las religiones que transitan por la ecumene abrahámica (el Antiguo Testamento o Torah, el Talmud, el Mishná, la Halaja, el Corán, el Libro de Mormon)__ en una letrina moral que envenena el alma.__ en cambio la vida, ejemplo y enseñanzas de Cristo siempre iluminan las jornadas y metas del camino del desarrollo espiritual que recorren los místicos en su búsqueda del encuentro cercano de Dios; unicidad o experiencia de la común unión (el Padre y yo, somos una misma cosa) convirtiendo las disciplinas místicas en medicina del alma http://www.scribd.com/doc/33094675/breve-juicio-sumario-al-judeo-cristianismo-en-defensa-de-las-raices-cristianas-de-europa-laica

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  2. DIFERENCIA ENTRE RELIGIÓN Y ESPIRITUALIDAD:
    El eclipse de Dios, se debe a que fenómenos naturales (la zarza ardiente o fuego fatuo, el pie del rayo que cruzó el altar de Moisés, la nube y los rayos en el mito del pacto del Sinaí), fueron explicados por los redactores bíblicos como el encuentro cercano de Dios. Convirtiendo los textos sagrados de las religiones que transitan por la ecumene abrahámica (el Antiguo Testamento o Torah, el Talmud, el Mishná, la Halaja, el Corán, el Libro de Mormon)__ en una letrina moral que envenena el alma.__ en cambio la vida, ejemplo y enseñanzas de Cristo siempre iluminan las jornadas y metas del camino del desarrollo espiritual que recorren los místicos en su búsqueda del encuentro cercano de Dios; unicidad o experiencia de la común unión (el Padre y yo, somos una misma cosa) convirtiendo las disciplinas místicas en medicina del alma http://www.scribd.com/doc/33094675/breve-juicio-sumario-al-judeo-cristianismo-en-defensa-de-las-raices-cristianas-de-europa-laica

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