martes, 5 de julio de 2011

La izquieda se fragmenta


Suponiendo que el actual PSOE sea de izquierda, que ya es mucho suponer, estamos asistiendo a una extraña situación de la llamada política progresista que puede convertirse, ojalá no ocurra, en una perpetuación de la derecha en el poder por los siglos de los siglos.

Con cerca de cinco millones de parados, buena parte del electorado socialista de este país cambió su voto o se abstuvo, dando paso al gran batacazo del pasado 22-M que ha vestido de azul la casi totalidad del territorio nacional, exceptuando los paraísos nacionalistas. A fin de intentar frenar la sangría de votos, Zapatero que se va, pero no, y Rubalcaba, que dimite, pero tampoco, están poniendo los pilares para que lo que fuese un inmenso palacio se convierta en un pequeño chiringuito.

Izquierda Unida, la otra izquierda, se ha beneficiado del desastre sociata y se lo ha creído. Y esta semana vamos a asistir a un encogimiento de hombros de IU que, como resultado del mismo, va a traer consigo que en Extremadura gobierne el PP sin mayoría absoluta, pero sí con mayoría simple de votos. Por aquí, por Andalucía, donde los hombres y mujeres de Griñán están sentados en lo alto de un polvorín que puede estallar en cualquier momento, se escuchan tambores internos de guerra que van subiendo de tono, al tiempo que el alcalde de Marinaleda anuncia a viva voz que pactar con los socialistas andaluces es hacerlo con el neoliberalismo.

Los “indignados” del 15-M, que debe suponerse, en su mayoría, ser de izquierdas, se han constituido en un movimiento asambleario que va por las barriadas con compañeros anarquistas, okupas, cristianos progresistas y antisistemas gorreando a los vampiros de la banca y a sus secuaces políticos; a lo primero, se han sumando Alfredo y Valeriano.

Para colmo de males, los “pobres” intelectuales y artistas como Almodóvar, Joaquín Sabina, Ana Belén, y poetas de la talla y el tallo de García Montero o Caballero Bonald, todos ellos antiguos amantes de Zapatero, andan pensando, dicen que es lo suyo, ahondar en la herida socialista creando otra plataforma de izquierdas.

Mientras la izquierda se fragmenta, Mariano Rajoy se fuma sus puros sin prisa alguna a la espera de ver pasar el cadáver de su adversario.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario