miércoles, 27 de julio de 2011

La "familia" socialista, según Rubalcaba


Este “copo” intenta tratar un peliagudo tema que ignoro si sabré resolver; esencialmente porque no me agradaría que alguien pudiera pensar que soy antisocialista, tampoco me gustaría ser enchiquerado en el PP. Hace un montón de años, cuando aquellas elecciones generales de 1977, fui candidato por UCD, pero aún conservo la candidatura de aquellos históricos comicios, y en ella consta que aportaba mi granito de arena como “independiente”, pues entonces la “ucedé” era un conglomerado de partidos y personas que iban por libre, mi caso.

Sí es cierto que pertenecí, previo rebote con el invento de Adolfo Suárez, a la familia andalucista; pero a los pocos años, descubrí que se trataba, para mal de Andalucía, de una “familia” cainita, y la verdad es que uno no estaba para matar ni ser matado. Así que me replegué a mis cuarteles de primavera o sea, a la poesía y a escribir, son hechos diferentes, y a ejercer como una especie de “anarcocristiano”, pero sin serlo al cien por cien, pues no tengo la osadía de ser anarquista y mucho menos la valentía de ser cristiano, conste que no digo católico.

Ruego perdonen el prefacio, pero lo estimo necesario a causa de las manifestaciones realizadas por Alfredo P. Rubalcaba cuando ha afirmado que ellos, la familia socialista, sienten más la matanza de la isla de Utoya (Noruega) porque los asesinados eran de los suyos.

Verás, amigo Alfredo, esa majadería, impropia de ti, no me ha gustado nada; ea, ya no te voto. Tú -que eres sagaz, inteligente y listo- no debes tender esas redes demagógicas para buscar voluntades. Cómo te lo diría; ahí va: a los muertos ni tocarlos y, mucho menos, apropiarse de ellos; lo anterior lo has dicho tú multitud de veces, cuando adversarios políticos han intentado extender escrituras de propiedad con los asesinados por los del hacha y la serpiente o no lo recuerdas.

Algo más, tú, yo, y el resto que es multitud, nos conmocionamos ante cualquier asesinato; pero para qué engañarnos, atiende Alfredo, no es lo mismo que se muera alguien a que “se” nos muera alguien. Seguro que tú lo sabes, al igual que yo, por pura experiencia, ya sabes, un día tu madre o tu padre o tu hermano, no digamos un hijo, esto último debe ser una tragedia que creo puede desembocar en un vacío eterno.

No juegues con los votos, menos con los muertos, pues todos nos hemos conmocionado con los asesinatos. Mide bien tus palabras, que te la juegas.

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