sábado, 23 de julio de 2011

Fue un acaso (VIII)


Aunque intento abrir la ventana del asombro y buscar en lo gris un perfil de originalidad, nada ocurre. Porque nada transforma, ni siquiera fugazmente, la asesina sombra de la seguridad. El suicidio a la vida se ha consumado; la existencia, transcurre.

Los milímetros del mañana están perfectamente encajados. Sé lo que va a acontecer. Lo asumo. En la quietud de la muerte, trazo una línea con tiza de esperanza. Seré invadido por el quizás.

(“De la muerte” del poemario “Fue un acaso” de José García Pérez)

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