domingo, 3 de julio de 2011

Fue un acaso (VI)


El chasquido del asombro ha dado paso a una serie de goznes que cierra el paso luminoso del vértigo de ser. Tan sólo en mi sombra, grotescamente alargada, intuyo la silueta del que fui.

Se ha esfumado mi capital de visiones. Ahora, todas las gaviotas son blancas; las dunas, montículos de arena acumulada; el ocaso, un anochecer; la orilla, un paseo rutinario; y Dios empieza a ser el otro.

De la muerte (II) de “Fue un acaso” de José García Pérez

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