viernes, 1 de julio de 2011

El silencio


El silencio es anterior a todo: a Dios, al diálogo, a la vida, a ti y a mí. ¿Qué piensas?, es la pregunta que nace cuando el silencio parece embargar a dos personas. ¿Qué piensas?, me preguntan mis amigos, bueno ya no me lo preguntan porque tal vez ya no tenga amigos.

Son demasiados los que creen que el silencio no es el mejor nivel de los niveles de comunicación. Con el silencio, al igual que con el Misterio (llámese también Dios o Espíritu), tienes que dejarte penetrar por Él, pues si lo manoseas en demasía en forma de Iglesia, Dogma, Mandamiento o Caridad se convierte en una campana que llega a molestar.

Permanecer en el silencio es estar abierto a ti mismo. El silencio es creador de paz y serenidad. Se aleja del bullicio y de la imposición del otro. El silencio es el cedazo que filtra la felicidad. Con él, se puede mirar la oscuridad de tu futuro y ser capaz de divisar un atisbo de conjunción entre dos senderos que parecen contradictorios: la luz y la oscuridad.

Sé que estas situaciones son inexplicables. Los sentimientos son tan
de uno, que cuando emergen al exterior quedan ya prostituidos. Y es que le sentimiento es el pálpito de la vida, lo que da fuerza y sostén al ansia de divinidad que todos poseemos.

Al sentimiento hay que acariciarlo y mimarlo como un nuevo ser que tiene vida propia, pero esa vida crece en la intimidad de uno, esa intimidad es su escritura de propiedad.

Por ello, en este principio de julio puedo estar blasfemando con escritos políticos, sociales, religiosos o intranscendentes, y dejar pasar, como si no pasara nada, todo ese hervor que se produce, día tras día, en cualquier persona que esté abierta al mundo, entendiendo por mundo ese magma que bulle en el interior de cada ser.

Siempre lo he llamado mi sagrario, y a él nada más que accedo yo.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

2 comentarios:

  1. Creo haber escrito en algún otro lugar que soy una amante del silencio. De ahí, en parte, mi soledad..., supongo. MAGDA.

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  2. Estas contigo misma. Casi no debemos intentar más. Abrazos.

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