miércoles, 13 de julio de 2011

Casi sin ficus

Una vez instalado en el lugar “donde el viento silba nácar”, observo, con íntima tristeza, que el ficus que me ha acompañado durante años en la sagrada terraza donde siento en la nuca del pasado el beso que sigue presente, está a punto de morir. Sus hojas han perdido la lozanía de su verde brillante y un color de ruina lo abraza sin posibilidad de resurrección; tal vez, cualquiera sabe, ha echado de menos mi presencia. Si fuese así, y sabiendo que estos seres necesitan del mimo humano, prometo dedicar más tiempo a él que a mí.

La ruina total que sobrevoló el pasado martes negro por nuestra nación -se dice así, ¿no?- ha hecho palidecer a más de uno en esta ridícula carrera que nos lleva a descubrir que el dinero es el auténtico señor de este mundo al que los ficus le traen sin cuidado. Nuestro presidente amortizado, señor Zapatero, ha culpado de este trajín de bolsas y deudas a la señora Angela Merkel, la jefa alemana, por no poner la millonada de euros para salvar a los griegos de tener que vender algunas de sus islas para ir tirando o, mejor dicho, seguir tirando a todo plan y sin vivir la maldición de Jehová, a saber, el “curro”.

Olvida el jefe de Rubalcaba, o no sabe, que la Merkel se ve ante el problemón de que en su Tribunal Constitucional se anda discutiendo un recurso en el que se afirma que no es el Gobierno que pone el parné, sino los concretos ciudadanos con nombres y apellidos.

Por aquí, por España, nombre y nación que según el presidente del PNV, señor Urkullus, están perjudicando seriamente al País Vasco, los distintos mandamases que tenemos, va la cosa por diecisiete, creen que son los taifas los que ponen los maravedíes en la jodida Unión Europea, y olvidan que son María, Paco, Juan y Silvia, entre muchos millones, los que apechugan con los errores y desvaríos de los que, como auténticos vampiros, viven a costa de que somos nosotros los que doblamos el espinazo.

Bueno, vale por hoy. Me voy a echar un rato con el ficus.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario