sábado, 11 de junio de 2011

Y ahora, al Rocío


Mira, amor:
Han pasado las elecciones, y hoy los nuevos Ayuntamientos son una realidad; no son, por tanto, una utopía. De aquí a nada, se formarán esos trastos inútiles que son las Diputaciones, trastos que dan de comer a los de siempre. Mira, amor, los pocos indignados que quedan, con un par de tapaderas se han hecho oír en algunos de los renovados consistorios. Son pocos los indignados, y ya desarmados recogen sus lonas y demás enseres para ir a dar la lata a sus casas, digo yo. Fíjate amor lo que son las cosas, en el País Vasco, Euskadi o, como gusta llamar a la derecha, las Vascongadas, no han existido indignados, no sé si por miedo o porque son de otra leche.

Harto de escribir sobre política, amor, quiero recordarte que tenemos una cita mañana para irnos al Rocío. Eso es lo nuestro, lo andaluz, lo que quita las penas, el opio del pueblo que, al compás del tío del tambor y unas manzanillas fresquitas, nos hará olvidar esta penuria que hemos vivido durante un mes.

Y allí, tú y yo, aunque veamos a Javier, Mariano o Alfredo en busca del voto oculto entre trajes de lunares, rosarios de nácar y las lentas sevillanas de la Blanca Paloma, allí, te decía, apartados tú y yo del infernal ruido de timbales y gritos de fanatismo religioso, podemos arrullarnos sin problemas y ser felices un rato.

Te llamo. Nos queda poco tiempo y tenemos que aprovecharlo, mira que “el amor es un viento/ que igual viene y se va,/ se muere/ y al momento vuelve a resucita…”.

Nos vemos, eh.

2 comentarios:

  1. NO hay nada, Don José, como cruzar las aguas para "pasar" de la política.
    Un fuerte abrazo.
    PD. En octubre estaré en el Ateneo de Málaga.

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  2. Hombre, que alegría. Avísame cuando vengas por estas tierras, pero cuando pase el verano.

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