lunes, 27 de junio de 2011

Tururú


Personalmente creo que Bibiana Aído, producto ya venido a menos del “Clan de los Gazules”, pueda ir a la ONU para poner orden e igualdad en las “miembras” de todo el mundo mundial, hace que me confirme en la inutilidad de ese monstruo funcionarial que firma, o no, el “nihil obstat” para que las naciones pongan en funcionamiento los tambores de guerra; qué decir del hecho de que el bueno de Moratinos hubiese podido presidir la FAO (por un par de votos la ha perdido ahora mismito) y, como él dice, acabar con el hambre en el mundo, cuando ha sido un cencerro para evitar que por su tierra, la nuestra pero que es de ellos, bastantes españoles se apretujen en las colas de los comedores sociales; y como no hay dos sin tres, o como se diga, que al hombre del Presidente, señor Bernardino León Gross, lo nombren Coordinador, o cosa así, de la Primavera Africana, cuando esa cornisa es un hervidero de muertos o de futuros náufragos en su huida a Italia, me suena a música celestial. ¿No será, pregunto, que ante la previsible catástrofe electoral se esté ya buscando acomodo a los ilustres personajes que sirvieron y adoraron al señor Zapatero?

Sin embargo, siendo lógica esa preocupación por colocar a amiguetes y amiguetas, es más falacia que Rubalcaba, disfrazado de Alfredo, haya afirmado ahora, cuando ha perdido un sinfín de Diputaciones, que éstas, las Diputaciones, hay que reconvertirlas en sus fines y organización; pero Alfredo, hombre, ahora lo dices, cuando las vacas han adelgazado hasta quedar escuálidas y mugiendo por doquier.

Y yo, sin embargo, como en este refrito de entes que se penetran unos a otros con sus falos correspondientes, a saber: el gobierno central a los autonómicos, los autonómicos de Cataluña y País Vasco a todos los españoles, el resto de comunidades autónomas a los grandes ayuntamientos y las diputaciones, que viven de rácanos presupuestos -a excepción de las forales vascas y navarras que van a lo suyo-, a los pequeñajos pueblecitos, y yo, decía, sigo pensando igual que ayer, o sea, que las diputaciones, que me perdone el flamante presidente de la de Málaga, señor Bendodo, al que envidio por su buen yantar, son simples entes intermediarios que sobran y aliviarían, si desaparecieran, buena parte de los euros que pagamos para que algunos, los menos, vivan como el delegado del distrito 11 de esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia, señor Briones, que manduca 57.000 euros anuales, o sea, muy cerquita de los 5.000 machacantes mensuales.

Tururú.

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