jueves, 23 de junio de 2011

Málaga desde Gibralfaro


En el monte sagrado malagueño, se encuentra el Castillo de Gibraljaro. Desde él se divisa el milagro de la bahía de esta ciudad que todo lo acoge y todo lo silencia. Es como si una manifestación sagrada esculpiese en tus ojos una cierta visión de Dios. Gocé por un momento en su contemplación, el tiempo suficiente para echar un cigarrillo en libertad, o sea, sin fumadores pasivos y sin más luz que la lumbre del pitillo.

Realmente me costó un cierto trabajo acicalarme para la fiesta poética de la entrega del Premio de Poesía “Manuel Alcántara”, el maestro de la ironía, poesía y periodismo literario. Y digo que supuso un esfuerzo, porque yo me encuentro mejor en las cuatro esquinas de mi barrio y con los amigos de copas, porque ellos, ese conjunto de copas y amigos me reconforta por su desapego a lo profundo. De ellos, de esos amigos, aprendo lo que no está en los escritos, o sea, en los libros, pero que sin embargo está en la lúcida forma de entender la vida que tienen ellos; viven un “carpe diem” constante, sin más freno que el jodido parné del que no pueden hacer ostentación.

Pero en fin, el maestro Alcántara me había llamado para que asistiera al solsticio de verano, el triunfo del sol y de la poesía. Y yo a Manuel, mientras pueda, a todo le digo que sí. Estaban sus amigos y amigas, políticos y políticas, y yo con mi chaqueta rosa, la de las grandes ocasiones.

Ya saben, los discursos consabidos del señor Alcalde Francisco de la Torre, de los presidentes de esto y de lo otro, del poeta premiado, la maestría de Alcántara y los canapés. Los canapés son algo sagrado, desde luego más que el monte y la bahía, porque a su alrededor se arremolinan los invitados que ejercen de ambidiestros a la hora de vaciar las bandejas de los asombrados camareros y camareras.

Avergonzado de mí, me acurruqué en la penumbra de una roca milenaria y al encender un cigarrillo la vi. Era ella, esa sombra luminosa que se enciende cuando parece que mi vida se apaga. Y gocé en y con ella.

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