viernes, 3 de junio de 2011

Los libros y sus ferias


A los libros, como a las féminas, los amo y los odio, pero nunca los maltrato, tampoco a las féminas. Tras llevar cerca de veinte años, aunque veinte años digan que no es nada, coordinando Papel Literario, un suplemento de noticias, críticas y autores de libros, algo sé, quiero creer, de todo ese complejo tinglado que se conoce por “mundillo literario”, y que alcanza su culmen en la feria de las vanidades para el autor que, complaciente y complacido, es exhibido por las editoriales sentado en su sillita con una mesa por delante, bolígrafo en ristre y dispuesto a llegar al orgasmo supremo del escritor, la firma de un ejemplar, mientras el del clic le hace la foto correspondiente, previa cita del medio de comunicación.

La feria de las vanidades para el autor, y el mercadeo para las editoriales que mide el éxito o fracaso por el tanto por ciento de ventas respecto al año anterior. Y entre el editor y el autor, el librero y sus casetas, intermediario fiel que, ante el avance de las tonterías que se escriben en numerosas ocasiones, está abocado al cierre del tenderete.

Lugar especial en esta parafernalia de la cultura merecen los poetas, los insaciables poetas que, tan sólo, y si no son enemigos a muerte, se leen entre ellos. Nos salva García Lorca y su Romancero gitano y La voz a ti debida de Pedro Salinas, por nombrar dos de mis preferidos, sin olvidar, claro es, a Fernando Pessoa, nadie mejor que él.

Si durante estos diez días, la Feria del Libro de Málaga congregara en el Paseo del Parque el mogollón de gente que acudió a ver el desfile del Ejército, que después no se realizó, sería un éxito rotundo; pero no, al personal le gustan más los fusiles y tambores, los legionarios y regulares, que el olor y la caricia de las hojas del libros al ser pasadas con mimo.

Bajaré un día calle Mármoles, Compañía, Larios y Acera de la Marina para encontrarme con el desolador espectáculo de ver tantos libros en las estanterías esperando que alguien se rasque el bolsillo.

Tal vez hasta compre uno, nunca el de Al.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

1 comentario:

  1. La verdad es que al leer este artículo, siento una ligera vergüenza por desear ser escritora.Por fortuna soy sólo una aficionada y ese deseo de firmar y vender las elucubraciones de tu propio cerebro transmitidas al papel en las Ferias de los libros, sólo se queda en un vanidoso sueño. Como siempre, tus escritos dan para pensar un montón. Un abrazo. MAGDA.

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