domingo, 12 de junio de 2011

Fue un acaso (II)


Una mente desequilibrada es capaz de crear. Una persona en busca del sentido común es un proyecto asesinado sin posibilidad de ser. Por ello, el verdadero creador, el poeta, rompe una y otra vez las cadenas que enmudecen su voz.

De cada blasfemia a la cotidianidad, brota un verso, un racimo de palabras, un poema, un grito de esperanza en la desértica niebla donde cuelgan los clónicos ramajes de los insulsos poetas que siempre escriben lo mismo.


De la voz (III) de “Fue un acaso” de José García Pérez

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