miércoles, 8 de junio de 2011

¿Electos o designados?, he ahí el problema


Mientras preparo mi cuerpo con la ingestión de cuatro copas de tinto del Bierzo, de nombre Hombros y envejecido en roble 12 meses, para realizar la travesía del desierto hacia el edificio del Rectorado de la Universidad de Málaga, sito en el mini mogollón de la Feria del Libro y a la vera de la Casa del Pueblo, léase Ayuntamiento, para asistir a la presentación de un libro de mi buena amiga Reme Sánchez, vicerrectora de no sé qué Facultad de la Universidad de Granada, ya les decía, mientras preparo el cuerpo he estado dándole vueltas al cuerpo de autoridades municipales que el alcalde Francisco de la Torre Prados ha diseñado para mantener en buen orden nuestros perfiles ciudadanos.

Dicho cuerpo de autoridades está formado por concejales elegido por el pueblo de esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia, y por tres ciudadanos designados por De la Torre Prados en función de la Ley de Grandes Ciudades que otorga al alcalde la posibilidad de apuntar con el dedo a quien le plazca.

Uno de ellos es Diego Maldonado, buen hombre y buen político al que supongo, es un suponer, habrá tenido algún problema con la estructura del partido por su acercamiento a Joaquín Ramírez, ex presidente provincial del PP, pero que Francisco de la Torre ha rescatado, además del por buen hacer de Diego, por cierto clamor de la ciudadanía.

El segundo, que bien pudiera ser el primero, es Manuel Díaz, hijo adoptivo y predilecto del Alcalde, que introdujo la patita en un desliz que el partido, y tal vez el propio Alcalde, estimó que sería improcedente incorporarlo a la lista de posibles electos, pero que De la Torres Prados ha superado con su libre designación.

Y el tercero, ay el tercero, ya designado en la legislatura anterior por el largo dedo de Francisco de la Torre, ha sido Miguel Briones, al que se le ha asignado, además de la dirección de un distrito por crear, las competencias en Educación, por cierto que no sabía un servidor de ustedes que el Ayuntamiento tuviera competencias en Educación, a no ser el arreglo de desperfectos de cristales, tal vez limpieza y algunas otras menudencias.

Pus bien, con “el tercer hombre”, señor Briones, tuve alguna que otra controversia que traspasaron fronteras españolas por ser liquidador oficial de libros, autoeditarse el suyo, silenciar expedientes administrativos y alguna que otra cosa más.

Controversias que pienso continuar durante los cuatros años de la actual legislatura. Ya ven que todavía no ha comenzado y ya estoy erre que erre dando caña. Y así, hasta el 2015. Todo sea por la decencia, ay la decencia, o sea, la justicia que dijera mi abuela.

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