miércoles, 25 de mayo de 2011

¿Más censura que la del pueblo?


Siempre en política se han dicho y hecho tonterías de todo tipo y calibre. Las hay como la protagonizada por el que fuese ministro de Sanidad por UCD, Jesús Sancho Rof, que cuando el gran problemón que supuso la ingestión de aceite adulterado, llamado aceite de colza, salió a la 1 y única que existía, diciendo que no había que preocuparse de nada porque el aceite citado llevaba un microorganismo, “una especie de bichito”, dijo, que se cogía, se tiraba al suelo y de un pisotón se acababa con él.

El secretario provincial del PSOE de esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia, Miguel Angel Heredia, ayer mismo sin ir más lejos, ante la derrota sufrida por su partido en estos pagos, dijo con gran solemnidad: “lo más fácil es dimitir”. Y se quedó tan pancho, cuando él bien sabe que en España no dimite ni el secretario local de Alpandeire, sea del partido que sea.

Así las cosas, y siendo variadísimos los lugares a focalizar por cualquier analista político, habría que situarse en Córdoba para caer en la cuenta de cómo el pueblo, afilando el cuchillo del voto, castiga con ejemplaridad a aquellos y aquellas que le traicionaron. Es el caso de la entonces emblema, santo y seña del comunismo Rosa Aguilar que, con su marcha al PSOE para ser consejera de la Junta y en la actualidad ministra del Gobierno central, habrá contemplado como sus antiguos votantes, “bellacos” donde los haya, han conseguido que IU baje de once a cuatro concejales.

Pues bien, ahí andan los dos partidos mayoritarios erre que erre diciéndose el uno al otro y viceversa que si tienen pirreles los del PP preseneten una moción de censura, al tiempo que la bancada de la gaviota solicitan del frágil Zapatero que dé un paso adelante y se someta a una cuestión de confianza.

Vamos, que a pesar del zurriagazo que el pueblo le dado al PSOE donde más duele, ay, el personal político sigue sin enterarse y Zapatero, al igual que el malagueño Heredia, se resiste a dejar por las buenas el trono desde el que administra nuestra ruina.

Dios nos coja confesados.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario