martes, 3 de mayo de 2011

El papel


Desde la madrugada del lunes he tenido tan variados sentimientos que algo me tiene que haber ocurrido. ¿Qué ha sucedido?, no lo sé, no me importa. Tan sólo lo he sentido. Ya es bastante, pero lo que haya sido ha venido del exterior y ha roto mi poco equilibrio y escasa serenidad.

Es por eso, y no por otra cosa, que he venido a este papel a reflejar algo y, de paso, a reflejarme en él. Y es que los papeles son como la propia vida, o sea, tienen que ser escritos, impregnados de vida; pues siendo blancos, metáfora de la pureza, son sólo papeles que nada dicen, como nada dicen los hombres y mujeres puros y puras.

Un papel es un objeto al que se prostituye, igual que los seres se prostituyen por un halago. Llega un magistrado y escribe en él, en el papel, una sentencia de muerte; un poeta, un poema; un usurero, un frío y calculador tanto por ciento; llego yo y plasmo en él, en éste de hoy, trazos de palabras sin significado aparente.

Durante esa madrugada, pude irme a la calle a que la lluvia borrase mi subjetivo malestar; pude ir a la calle Don Ricardo y echar una rato con los mendigos que no saben lo que les espera; pude tomar una copa y otra y otra más hasta embriagar mis sentimientos; pude coger un libro y adentrarme en el olvido de la existencia; pude hacer eso y lo otro y más cosas, pero no quise.

Por ello he venido hasta aquí: al filo del papel en blanco y en esta arista, donde se conjugan sinceridad e intimidad, dar paso a mí mismo.

Soy consciente de que no he creado nada, pero este papel ya no es un papel cualquiera, sino un trozo de mí, o sea, un milagro.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com
http://el-copo.blogspot.com o pinchando “el copo de pepe”

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