martes, 3 de mayo de 2011

Cazado y ejecutado


Pues era anoche cuando yo quería escribir sobre lo que hoy todos escriben: su ejecución por las tropas de élite que acostumbramos a ver en las películas con esas vestimentas verdosas, armas sofisticadas y luces que penetran la oscuridad. Era ayer decía, pero no pudo ser a causa de unas alubias con butifarra que introduje en mi cuerpo en compañía de buenos amigos y algún que güisqui aguado que mantuviera en alcohol los males y los malos que me acosan.

Bueno, pues sí, ha pasado al fondo de los mares, dicen, por temor a que se construyera un mausoleo en el que poder adorarle los suyos. Y ha sido en el mismísimo Pakistán, en una especie de palacete, donde uno de los suyos, según puede deducirse por la pulcritud con que los soldados de película han llegado hasta el mismísimo tuétano, ha soltado la sin hueso y ha cobrado un buen pastón por el chivatazo.

Una guerra la de Afganistán que, digo yo, ya no tiene sentido alguno, porque el que tenía era cepillárselo por matón y abusón, y mira lo que son las cosas, tal vez siga por la conversión del talibán y la desaparición del burka.

En realidad este hombre cazado y ejecutado, cuyo nombre no deseo escribir, fue un producto del imperio occidental para expulsar a los rusos de país donde el opio crece a punta de pala, pero pasado un tiempo y una vez que los soviéticos se retiraron a sus cuarteles de invierno, el hombre, se dijo a sí mismo: ea, soy el dueño del opio, desciendo del profeta y voy a joder a todo el mundo.

Y el muy miserable comenzó con los que lo habían encumbrado, y allí en NY fue el llanto y crujir de dientes.

Ahora que el nº 1 ha sido liquidado hay que seguir buscando al 2, al 3 y así hasta llegar al número infinito, que por cierto no existe como guarismo. Tal vez estén por aquí cerca. Cualquiera sabe.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com
http://el-copo.blogspot.com o pinchando “el copo de pepe”

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