miércoles, 18 de mayo de 2011

Acto 13º: Los partidos políticos


Afirma la Constitución en su artículo 6º: “Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la ley. Su estructura y funcionamientos deberán ser democráticos.”

Y no dudo, cómo dudar, que realmente los múltiples partidos políticos, o sea, las distintas ideologías, forman un puzzle en el que cada ciudadano puede y debe encontrar la representación de lo que piensa. Así, desde los partidos conocidos por todos, a saber: PSOE, PP, IU (PCE), UPyD, los nacionalismos gallegos, canarios, catalanes y vascos, cada uno de ellos desde una cierta moderación hasta un fuerte extremismo, más los colectivos residuales y nostálgicos de izquierdas y derechas extremas, están representados, en forma de papeletas, en las múltiples opciones que se presentan al ciudadano para ejercer su derecho al voto. Ahora bien, el fulanito de tal es totalmente libre para elegir la candidatura que estime oportuna, votar en blanco o, simplemente, no ejercer su derecho al voto.

Ocurre sin embargo que los partidos políticos en sí mismo, o sea, en su interior, son auténticas dictaduras tras las celebraciones de sus respectivos congresos, la aprobación de sus estatutos y la elección de sus “sanedrines” correspondientes; a partir de la constitución de esos elementos, el ciudadano poco tiene que hacer, por no decir nada.

Esa es la realidad, guste o no. Lo de las listas abiertas es un camelo en el que pocos creen, aunque vociferen a su favor. Un ejemplo: cuando se vota la composición del Senado se puede poner la crucecita al lado del nombre que se desee, pero el 99% de los votantes prestan su voluntad a los candidatos de un determinado partido político.

La cosa, o sea, el 22-M, es así de cruda. A no ser que uno sea un ser celestial, usted se va encontrar con un puñado de papeletas. De ese montón de papeles, usted, si va a votar, elige uno de ellos; y tras el recuento, acepta el resultado.

Esas son las reglas de este juego. No hay otras o están por inventar.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

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