sábado, 16 de abril de 2011

Trinidad Jiménez en Alhaurín


Alhaurín de la Torre, la villa donde el azahar se adelgaza, es un pueblo convertido, en gran parte, en dormitorio de la ciudad que todo lo acoge y todo lo silencia, Málaga. La proliferación de canteras, cara y cruz de su desarrollo, ha contribuido a ello.

El cogollo del vecindario indígena, o sea, el casco del pueblo, se encuentra dispuesto a la gran batalla electoral, que digan lo que digan unos y otros, no es otra que intentar desplazar democráticamente al actual alcalde del PP, Joaquín Villanova, a la jodida oposición, deseo casi improbable que se convierta en realidad, pues aunque su acción como primer edil pueda ser en algunos aspectos discutida, no ha llegado a cometer ese error que podría arrojarlo al infierno antes aludido, la oposición.

Además, matemáticamente, la incorporación de dos nuevos partidos, UPyD y ERES, a la santa trinidad oficial, PP, PSOE e IU, puede facilitar que su actual mayoría absoluta se vea incrementada en uno o dos concejales.

Para evitar el posible varapalo, la dirección del PSOE ha enviado a la Ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, a que hoy apoye la lista local socialista que encabeza la candidata Patricia Alba. No sé porqué los mandamases de los partidos envían paraguas donde cobijarse la hinchada local, la que pega carteles y da la cara todos los días.

La señorita Trini, como la bautizara Alfonso Guerra cuando Tomás Gómez le sopló un fuerte varapalo en las primarias de Madrid, es la sonrisa oficial del zapaterismo. No sé a ustedes, pero a mí toda persona que mantiene permanentemente una sonrisa, pase lo que pase, me aturrulla un montón, aunque Trinidad Jiménez tiene motivos para estar siempre contenta.

Fue en su casa madrileña donde se urdió la trama para que Zapatero fuese elegido Secretario General del PSOE, acompañada para tal fin con Blanco, Jesús Caldera, J. Fernando L. Aguilar… y un malagueño que se encuentra en las fauces del olvido.

Zapatero la premió con creces, ya ven, Secretaria de Estado, Ministra de Sanidad y autora durante su mandato del despilfarro de más de cuatro millones de vacunas de la puerca gripe A que fueron tragadas por las cisternas de todos los españoles y, en la actualidad, Ministra de Exteriores, icono, pues, de la Alianza de Civilizaciones que ha culminado en el cuento chino de la inversión de nueve mil millones de euros.

Si yo fuese Patricia no desearía semejante paraguas. Por favor, no me lo tomen a mal por meterme en lo que no me importa.

www.josegarciaperez.es

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