miércoles, 20 de abril de 2011

Política y Semana Santa ( y II )


Los estudiosos del Nazareno coinciden en que Jesús no fue de derechas, pero sí en que todo su simbolismo, la Iglesia, a partir del emperador Constantino, ha estado, salvo raras excepciones, al servicio del poder.

Nunca he llegado a comprender, y me alegro de ello, por qué un Hombre que entra triunfante en la capital del reino de Judea, a las pocas horas se esconde y es detenido y juzgado por los poderes civiles y religiosos, y condenado a muerte. No he encontrado razón alguna en la lectura de los “Dichos y Hechos” publicados sobre él.

Mi problema puede estar en que no veo nada claro aquello de “la voluntad del Padre” y que todo tenía que ocurrir para alivio de los “pecadores” del mundo, los cuales, seguimos existiendo de una forma consciente o inconsciente; creo que me salva mi poca o ninguna fe, que tampoco en eso estoy seguro.

Las derechas debieron estar presentes de alguna manera en la auténtica Pasión del Nazareno. Tal vez en el tejemaneje de la bolsa de los treinta denarios y no tanto en el humilde bolsista Judas, sino en quien le entregó el pagaré, el precio de su prostitución, la venta de Jesús.

Sigue estando vigente aquello de que no se puede servir a dos señores: a Dios y al Dinero. Y sigue, en la actualidad, la balanza del servicio cargada sobre el platillo del dinero, del poder.

Las derechas no tienen porqué ser los votantes del PP, ni siquiera sus militantes, pues si no se sabe muy bien qué es hoy la izquierda, el mismo interrogante envuelve al concepto derecha. Quizás se mezclen derecha e izquierda dando como resultado el trípode axiológico de dinero, poder y prestigio.

Un sencillo acercamiento a nuestra particular Semana Santa nos visualiza una serie de personajes incrustada en las entrañas de florilegios y botafumeiros, a saber: ministros, presidentes de audiencias, obispos, jefes de policía y generales, o sea, poderes religiosos y civiles, sean de derecha o de izquierda.

Todo ello viene de antiguo, desde el auténtico Gólgota.

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