viernes, 1 de abril de 2011

La Soledad de Mena y sus 40 kilos de oro


Desde hace un mes no hay día en que la prensa, digital o escrita; la radio, de izquierda o derecha; y las televisiones locales nos atiborren con titulares de todas clases sobre la ya inminente Semana Santa, Mayor o Sacra. Por aquí, sur de España, esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia, y Sevilla, la ciudad que se basta a sí misma, dicha Semana se convierte en un acontecimiento laico y religioso, profano y sagrado, realista y teatral, chabacano y artístico; y de sombras y luces.

Hace unos días, no más de tres, leí en un elocuente titular que la Soledad de Mena, la virgen que acompaña al Cristo de la Buena Muerte de los legionarios, lucirá en su manto 40 kilogramos de oro.

Sé que escribir sobre estas cosas en Málaga es “pecado mortal” y se puede llegar a ser considerado enemigo público nº 1 de la villa, pero es un cierto riesgo que se corre si se es, más o menos, coherente con aquellos signos de los tiempos, que no hace mucho nos describía Manolo Montes, el hombre de la buena noticia.

Con la penuria que padecen muchos de nuestros vecinos y con el aumento de humildes comensales en la red de comedores sociales, amén de las dificultades económicas derivadas de aquellos brotes verdes que nacieron ya no sé cuándo, no se debe hacer ostentación del oro que portan nuestras-vuestras imágenes por las calles de Málaga.

Todo ello, religiosa, socialmente y, en especial, cristianamente, es un auténtico escándalo impropio de los que se autodenominan católicos, no sé si practicantes.

Pudiera ocurrir que por atiborrar, especialmente a imágenes de vírgenes, de oro, plata, esmeraldas, gemas y brillantes, estemos tallando un nuevo becerro ante el que hacemos la señal de la cruz.

Ea, pues ya está dicho y escrito.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com
http://el-copo.blogspo.com o pinchando “el copo de pepe”

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