lunes, 25 de abril de 2011

La espera


Han pasado los cristos, las vírgenes y los capìrotes. Debido a la inmensa cantidad de agua caída durante estos días de Semana Santa, no existe mucha cera por nuestras calles. Es difícil, pues, el maldito resbalón.

Ahora vamos a gozar de un entretenido intermedio hasta que de nuevo se alce el telón y la campaña electoral ponga a cada candidato en su sitio correspondiente, aunque algunos, por cuestión de fechas, el gong, se salven de ir al trullo ya que muchos de los que desean tomar la vara de mando están imputados por causas distintas.

En esta espera, lo que son las cosas, un servidor de ustedes se la juega a cara o cruz, ya saben, y si no lo saben pues mejor. Por ello, por la desazón que produce la espera de la esperanza, con minúsculas, y dado que el café-bar Gran Vía, mi segunda estancia, vuelve a abrir sus puertas para acoger a los afligidos me voy a poner morado mientras analizo, una a una, todas las listas electorales que se presentan en esta querida ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia, para saber donde deposito mi confianza, confianza deteriorada hace tiempo ante este sarpullido de gente que no conozco de nada.

Y es que a mí, las siglas de los partidos políticos me importan un bledo. Desaparecido el andalucismo malagueño o camuflado entre una sopa de letras, tendré que escudriñar con lupa a los “servidores públicos” y a sus capitanes con microscopio, no sea que, a pesar de no existir cera por las aceras, me pegue un resbalón de mucho cuidado del que ya no pueda levantar cabeza.

Intermedio, pues, apasionante. Tiempo de lectura de programas y promesas incumplidas, de infames injusticias personales y de espera del premio que un día, sin venir a cuento, Mariví Romero, me prometió en la Peña Juan Breva. ¿O fue puro cachondeo?

Y el detalle es que se hace la sorda y no me lo explica. Cuesta tan poco.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com
http://el-copo.blogspot.com o pinchando “el copo de pepe”

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